El blog del Real Madrid y del fútbol en general

ACTUALIDAD MUNDIAL

COMUNICADO: NUEVA WEB

Estimados madridistas:

A partir de hoy, este blog tiene un nuevo dominio: www.rmadridcf.com. Aquí podréis encontrar nuevas mejoras, como la del foro, y más funcionalidades. Como veréis, el aspecto es mucho más atractivo. Allí os espero para seguir discutiendo y hablando de fútbol.

Gracias por vuestra fidelidad. ¡Qué lo disfrutéis!

www.rmadridcf.com, la nueva web del Real Madrid y del fútbol en general


Mou Cerraduras S.A.

Mourinho, otra vez él. El técnico portugués volvió a dejar una muestra de fútbol total en el Camp Nou en el partido de vuelta de las semifinales de la Champions y dejó claro que el Barcelona no es más que un buen equipo de fútbol, pero nada más. Es algo que llevamos afirmando en este blog desde que su creación hace más de un año. Aquel partido escandaloso en el que al Chelsea le escamotearon 4 penalties (como mínimo) permitió que la mentira se adueñara del fútbol durante un año e hizo que todo aquello que vistiera de azulgrana fuera injusta y repugnantemente elevado a los altares del fútbol.

Nos hicieron creer que “Pep”, el técnico del Barcelona, era el mejor entrenador del mundo. Y todo ello por plagiar un estilo de fútbol que Rijkaard inventó años antes. Lo que parece no saber Guardiola es que no se trata sólo de copiar por la espalda la receta de un colega y tumbarse a dormir aprovechándose del trabajo de los otros. Los entrenadores que intentaron despertarle fueron vilmente detenidos por los amigos de Platiní y Villar, los hombres encargados de velar por la seguridad de Guardiola y su “Barça”. Pero ayer era Mourinho el encargado de dejar claro al técnico blaugrana quién era verdaderamente y ni siquiera el árbitro fue capaz de sostenerle (la expulsión de Motta fue escandalosa). El portugués avivó al amodorrado de “Pep” y éste logró despertarse, descubriendo que, en realidad, no es más que un enano al lado de Mou, de Wenger, de Capello y de todos los grandes entrenadores del fútbol actual. El Barcelona no sabe jugar de otra manera, es decir, toque, toque y toque hasta aburrir y, si el árbitro no expulsa a tres del rival o dejan sin pitarles varios penalties, parece claro que cuando el partido se les tuerce no hay alternativas que puedan desequilibrar el juego rival. Y si no las hay es por culpa de Guardiola.

Nos hicieron creer también que Messi era el mejor jugador de todos los tiempos, una afirmación que se podría calificar de ridícula y repulsiva. Una afirmación que demuestra claramente la obnubilación que ha existido estos últimos años. Una afirmación, en definitiva, que es un agravio directo al fútbol, una razón más que suficiente para que los amantes del fútbol se hubieran manifestado en la Puerta del Sol. Pero lo visto, no sólo ayer, sino también en el partido de ida, ha esclarecido la realidad. Messi es un fantástico futbolista, pero hablen con cuidado, sin apasionamientos. Como Guardiola con Mourinho, Messi es un enano al lado de Maradona. Al menos, de momento.

Nos hicieron creer que el único estilo válido para jugar al fútbol era el “tiqui-taca”. Ayer, ésto del “tiqui-taca” se esfumó como Messi ante Maradona, como Guardiola ante Mourinho. El Chelsea ya nos demostró que no sólo se juega bien de una forma. El Inter, ayer, exhibió otro estilo. Un estilo distinto, incluso, al del equipo inglés. Un estilo basado en el cerrojo, en la táctica del 10-0-0 (que ayer fue un 9-0-0 debido a la injusta expulsión). Un estilo en el que el desgaste físico no se centró ni un sólo momento en el ataque y sí en la defensa. Un estilo en el que un delantero centro, Samuel Eto’o, uno de los mejores del mundo, es capaz de ser también el mejor lateral izquierdo.

Nos hicieron creer, además, que teníamos que animar al Barcelona por ser un equipo “español”. Y todo ello, a pesar de no ver jamás una bandera española allá por donde va, a pesar de protagonizar el espectáculo más lamentable junto al Athletic de Bilbao en la pasada edición de la Copa del Rey, a pesar de solicitar el apoyo para la remontada sólo a los catalanes, a pesar de …

Nos hicieron creer, en definitiva, que no había fútbol más allá de Barcelona. Y todos los que nos mintieron, unos conscientemente y otros sólo por dejarse llevar, tendrán que soportar un partido que nos permitirá dilucidar quién es, verdaderamente, el mejor equipo del mundo. Será el próximo 22 de mayo. Será en el Bernabéu. Y los finalistas, para desgracia de muchos, serán el Bayern de Munich y el Inter de Milán. Y “Pep”, Messi y compañía, a pesar de ser los mejores de los todos los tiempos universales y megaestelares, la verán, con las palomitas al lado, desde el cómodo sofá de su casa.


TVErgüenza

INTER DE MILÁN- 3….F.C. BARCELONA- 1
Semifinales de la Champions (ida)

Guardiola y el Barcelona hicieron el ridículo en el campo y fuera del él

Todavía siento náuseas después de ver el encuentro que disputaron anoche el Inter de Milán y el F.C. Barcelona. No crean que esta repugnancia que me invade se debe al partido en sí, porque lo que se vivió en el césped durante los 90 minutos ha dejado bien claro que el fútbol es algo maravillloso y fascinante, aunque para los comentaristas de Televisión Española esto sólo sea así si su “Barça” es el que acaba llevándose el triunfo. La retransmisión del partido a cargo de TVE se puede calificar de bochornosa, escandolosa y humillante.

Según los comentarios de esta cadena, el Barcelona ha caído hoy (3-1) por un único motivo: el árbitro. Tiene gracia. Puede que el tercer gol de los italianos se marcara en fuera de juego, aunque por 2 o 3 milímetros. Fue la única jugada en la que verdaderamente salieron perjudicados los de Guardiola. Lo demás fue un arbitraje made in Platiní.

El gran problema es que los españoles estamos demasiado acostumbrados a que el árbitro se lleve el silbato a la boca siempre que un jugador blaugrana cae al suelo. Y, si este se restriega por el césped como los gorrinos en el barro, no es raro que el colegiado muestre la cartulina. Y todo eso, aunque no haya pasado nada. También nos hemos habituado a ver a los jugadores de “Pep” tirándose en el área, a Piqué jugando al balonmano al lado de Valdés o a Puyol reclamando fuera de juego, levantando el brazo airadamente, siempre que un rival se queda sólo ante el portero azulgrana, aunque éste fuera inexistente. Y el resultado siempre era el mismo: penalty a favor del Barcelona, tarjeta amarilla al rival por protestar o un banderín levantado misteriosamente.

Quizás por todo ello, veo normal, en cierta medida, la reacción de los comentaristas cuando el árbitro no pitaba falta cuando alguien osaba rozar a Messi o cuando dejaba de señalar un penalty después de un piscinazo de libro de Alves. Aunque hay que reconocer que el árbitro tenía sus narices. Enseñar cartulina amarilla a un jugador del Barcelona por tirarse no lo hace cualquiera. Y el árbitro de ayer, aunque no se lo crean, lo hizo. Así que ya se pueden imaginar cómo se pusieron los del micrófono. Zubizarreta, el encargado de acompañar al periodista de turno en la retransmisión, no paraba de despotricar contra el colegiado. Y así se pasaron todo el partido, aunque, claro está, a ambos se les pasó por alto hablar del de amarillo cuando éste señaló un fuera de juego inexistente de Milito cuando el argentino se plantaba solo ante Valdés o cuando Messi golpeó deliberadamente a Maicon, dejándole conmocionado y obligándole a retirarse en camilla, o cuando se pitó una falta inexistente de Eto’o cuando éste encaraba la portería del Barcelona. De esto, amigos, no dijeron nada. Sólo hablaron del árbitro cuando algún retoño de Guardiola se iba al suelo. Y daba igual que se tirase.

Había que encontrar algo de lo que hablar y buscar algún responsable a la derrota. Quizás lo hicieron para tapar el repaso táctico, técnico, físico y mental que el Inter le estaba dando al Barcelona. Quizás lo hicieron para disimular el ridículo de Guardiola ante Mourinho. Quizás lo hicieron para tapar sus contínuos comentarios afirmando que el Barcelona es el mejor equipo del mundo. Quizás lo hicieron para desviar la atención ante tanta superioridad. Viendo el partido de hoy, sólo puede haber un nombre en las portadas: el de Jose Mourinho. Lo que hizo en Stamford Bridge no fue un espejismo. Hoy, el técnico portugués ha dejado claro cuál  es el mejor equipo del mundo. Quien le tenga a él en el banquillo es el mejor.

Es una pena que en España, hoy, no se hable más que del árbitro. Es una pena que Xavi y Guardiola se hayan quejado del arbitraje después del partido. Ya sabemos cómo se las gastan éstos cuando los colegiados no se inventan penalties y faltas a su favor. Es una pena que no hablen de sus carencias y de su espantosa actuación en el partido de hoy. Es una pena y un escándalo. Jamás pensé que la babosidad que mostraban la mayoría de los periodistas españoles cuando hablaban del Barcelona llegara hasta tal extremo. Lo vivido o, mejor dicho, oído durante la transmisión del partido es una prueba más del evidente favoritismo, ya sea por temas sociales, políticos o económicos, del que goza el equipo catalán en nuestro país, a pesar de que éste es contínuamente pisoteado y machacado por los mismos a los que tanto alaban.

Aún queda el partido de vuelta. Viendo el lamentable espectáculo de hoy con el árbitro, ya podemos suponer lo que ocurrirá en el Camp Nou. ¡Sigan llorando!


Messilona

Messi y el árbitro eliminaron al Arsenal de la Champions

¿Qué sería del Barcelona sin Messi y sin los árbitros? Nada. El jugador argentino y el del silbato echaron al Arsenal de la Champions, un equipo que planteó el partido a las mil maravillas pero que, como al Real Madrid, le faltan jugadores de primer nivel. Es lógico que Florentino Pérez esté obsesionado con Wenger. El técnico francés demostró que, con permiso de Capello, es el mejor entrenador del fútbol actual. Al Camp Nou salió con 3 jugadores en punta y una defensa adelantada, presionando a los centrales del Barcelona y obstaculizando constantemente la salida del balón, es decir, a Xavi. A los ingleses les faltó velocidad a la hora de mover la pelota (cuando hablo de jugadores de primer nivel me refiero a esto). El Barcelona es el equipo que mejor presiona y la mayoría de sus rivales se empeñan en jugar siempre en la misma zona en vez de cambiar la orientación del juego rápidamente.

Pese a todo, Wenger tenía maniatado al conjunto que dirige el aprovechado de Guardiola. El técnico catalán no hace más que repetir el fútbol que inventó el injustamente olvidad Rijkaard hace más de un lustro. La forma de jugar que tiene el Barcelona se debe, en gran medida, al trabajo del técnico holandés, que dejó su seña de identidad para que Guardiola sólo tuviera que copiar su receta. Y con un estilo ya creado, y con Messi y los de negro como mano derecha, “Pep” se ha ganado el cariño de todos sin mover un dedo. El partido de hoy es una muestra más de ello. Wenger le había ganado la partida. Los ingleses se adelantaron por mediación de Bendtner y el que dicen mejor entrenador del mundo no sabía qué hacer. Era cuestión de tiempo que empezara a protestar y a chillar al colegiado, tal y como nos tiene acostumbrados cuando las cosas no le salen bien. Sin embargo, volvió a aparecer el de siempre. Leo Messi, un jugador sobresaliente, posiblemente, hoy sí, el mejor jugador del planeta (hablar del mejor de la Historia es un insulto al fútbol), resolvió la difícil papeleta que se le había planteado al equipo catalán. Y gracias a su enorme calidad, a la carencia de ella por parte de los rivales y al árbitro, se acabó todo.

Es verdad que pitar en el Camp Nou es complicado. El maravilloso público del Barcelona (¡ojalá en el Bernabéu animaran y presionaran así!) ahoga a cualquier colegiado con sus protestas cada vez que un jugador blaugrana cae al suelo. Es su papel y lo interpretan a la perfección. Y los árbitros, como personas que son, es lógico que se sientan algo presionados. Pero lo de hoy volvió a ser llamativo. Con 1-1 en el marcador, el linier decidió levantar la bandera cuando Bendtner se quedaba sólo ante Valdés para hacer el 1-2. El fuera de juego, inventado, sólo lo vieron los de negro, al igual que las innumerables faltas que pitaron a favor de los blaugranas. Un leve contacto de los ingleses se convertía en falta y, si al jugador del Barcelona le daba por revolcarse en el suelo como un cerdo, el árbitro no dudaba en sacar la amarilla. Y todo ello, claro está, ante el clamor unánime de la parroquia barcelonista.

No se puede decir más de un partido que volvió a aburrir. Seguramente le dirán que el Barcelona jugó extraordinariamente bien, que supo mantener el ritmo del partido y controlar los tiempos del mismo. La única realidad es que si el partido de hoy lo hace el Real Madrid estaríamos hablando de pegada y de un fútbol paupérrimo y que si es Pellegrini el que decide cambiar a un delantero por un centrocampista defensivo estaríamos echándole a patadas del banquillo. Pero, amigos, es el Barcelona y es Pep. Y hay que acostumbrarse a vivir con ello.

Mourinho, es tu turno.


El Manchester ya espera rival en el Bernabéu

El Manchester United, salvo sorpresa, llegará a la final del Bernabéu

Después del sorteo celebrado esta mañana, parece claro que el Manchester United disputará la final de la Champions en el Bernabéu. Al equipo de Fergusson le ha tocado el Bayern de Munich en cuartos de final, un equipo que quedó por detrás del Girondins de Burdeos en la fase de grupos y que se deshizo con excesivos problemas de la Fiorentina. Además, si el Manchester United logra eliminar a los alemanes, se enfrentaría en cuartos contra el ganador del Olympique de Lyon-Girondins de Burdeos, rivales totalmente asequibles para los Rooney y compañía.

Por otro lado, el Inter de Milán se enfrentará al CSKA de Moscú en cuartos, lo que prácticamente le asegura un puesto en las semifinales contra el ganador del Arsenal-Barcelona. No sería extraño, pués, que se volviera a repetir la final del año pasado. Manchester United y Barcelona son los dos grandes favoritos.

Así pués, nuestro pronóstico es el siguiente:

CUARTOS DE FINAL:

Olympique de Lyon – Girondins de Burdeos: pasa el Lyon

Bayern de Munich – Manchester United: pasa el Manchester

Arsenal – Barcelona: pasa el Barcelona

Inter de Milán – CSKA de Moscú: pasa el Inter

SEMIFINALES:

Olympique de Lyon – Manchester United: pasa el Manchester

Inter de Milán – Barcelona: pasa el Barcelona

FINAL:

Manchester United – Barcelona: gana el Manchester


Recital de Mourinho: el Chelsea, eliminado

Ancelotti nada pudo hacer ante Mourinho

Fútbol total en Stamford Bridge. El Inter de Milán eliminó al que, bajo mi punto de vista, era el mejor equipo del momento, el Chelsea de Ancelotti. De este modo, los ingleses vuelven a quedarse fuera de la Champions, la competición que peor les ha tratado en los últimos años. Aunque, en esta ocasión, no hubo ni penalties, ni prórroga, … ni robos. Al Chelsea sólo puede acompañarle una palabra en el día de hoy: impotencia. Eso fue lo que sintió el equipo inglés durante todo el encuentro. Quizás haya sido su peor partido en el último lustro. Los ‘blues’ nos tenían acostrumbrados a mantener siempre la serenidad, a saber controlar los tiempos del partido y a manejar al rival en todo momento con y sin balón. Era un equipo automatizado. Y, en los últimos años, nunca se había desquiciado, ni siquiera con la eliminatoria en contra (el Inter le ganó 2-1 en la ida). Siempre esperaba. Y siempre dominaba a su rival sin que éste lo supiera. Ese era el Chelsea, un equipo casi perfecto.

Sin embargo, el equipo londinense se ha encontrado hoy con un rival que ha realizado el encuentro más sobresaliente de los que he visto últimamente. El Inter de Mourinho se plantó con un 4-3-3, con Pandev, Eto’o y Milito arriba, que hicieron un trabajo impecable cuando el Chelsea tenía la pelota. Ese 4-3-3 se transformó prácticamente en un 4-6-0 y el Chelsea, sorprendido, no se recuperó en ningún momento de tan inesperado planteamiento. Drogba fue completamente anulado por la defensa italiana y tuvo que retrasar demasiado su posición. Mourinho fue capaz de destrozar tácticamente a un equipo gigante que, con el paso de los minutos, se fue empequeñeciendo cada vez más. Mis ojos no daban crédito a lo que veían. El Chelsea era un títere en manos del técnico luso. Si me hubieran dicho esto después de aquellos dos enfrentamientos del Inter ante el Barcelona no me lo hubiera creído. ¡Qué diferencia! Aquel Inter fue un espejismo al lado de éste.

El Chelsea se cansó de hacer faltas y de recibir tantas cartulinas. De hecho, fruto de esa impotencia de la que hablaba, Drogba fue expulsado con roja directa. Y pudo no ser el único. Los ingleses no supieron digerir tanta superioridad. Demostraron mal perder y eso define a la perfección lo que es un equipo impotente.

El único gol del partido, obra de Eto’o, fue una obra maestra. Una recuperación del equipo italiano en el centro del campo (convertido en un embudo por Mourinho) propició la salida del equipo. El balón le llegó a Sneijder (que al igual que Robben se están saliendo, ¡a buenas horas!) y con un pase magistral a lo Guti o Iniesta, dejó al camerunés solo ante el portero inglés. El control de Eto’o no fue peor que el pase y su definición a la hora de marcar se convirtió en un libro abierto para que Higuaín aprenda lo que es marcar un gol en una competición grande, en un estadio grande y ante un rival grande. ¡Qué grande Eto’o! ¡Qué grande Mourinho! ¡Qué grande es la Champions!


¡Fumata negra!

VfB STUTTGART 1 ..FC BARCELONA 1

Octavos de final de la Champions (ida)

El Barcelona va de escándalo en escándalo. El último capítulo, en Stuttgart.

Ya hay sucesor para Tom Henning Ovrebo, el árbitro noruego que birló 4 penalties al Chelsea en el encuentro que enfrentó al equipo inglés ante el Barcelona en la pasada edición de la Champions. Es holandés, se llama Bjorn y se apellida Kuipers. Éste fue el colegiado designado para impartir justicia en el enfrentamiento que hoy disputaban el Stuttgart y el que llaman “mejor equipo del mundo”. Desde luego, no se puede negar esa afirmación. Sería difícil que un equipo que juega con 12, un partido sí y otro también, no dejase en la cuneta a todos sus rivales.

Corría el minuto 29 de juego en el estadio Mercedes-Benz Arena de Stuttgart. En el césped, dos equipos. Uno hacía honor al nombre de su estadio. El otro, disfrazado de Ferrari, no había conseguido engañar a los siempre inteligentes alemanes. Ellos sabían muy bien que su rival era lo más parecido a un R5, un Renault viejo, pero adornado y pintado de rojo por Platiní, Villar y sus amigos los árbitros para intentar ocultar la verdad de un equipo, el F.C. Barcelona, cuyo motor, como el del R5, está más que desgastado. El Stuttgart estaba bailando al equipo catalán. El luminoso nos mostraba un 1-0 favorable a los alemanes, pero ese resultado no era más que un espejismo. Al Barcelona le podían haber caído ya 3 ó 4 goles. El Suttgart no era el Racing de Santander y el Barcelona, como el Madrid en Lyon, parecía no saber qué partido estaba disputando. Los germanos no reculaban a la hora de defender tal y como hacen el 99% de los equipos que se enfrentan al equipo de Guardiola. Presionaban. Y, a la hora de mover el balón, no se empeñaban en jugar lentamente, con pases cortos y estancados en una misma zona, sino que movían rápido el balón para librarse de la presión tan agobiante a la que nos tiene acostumbrados el Barcelona. Y, cuando no se podía, conseguían un pase largo con cambio de orientación que dejaba a la defensa blaugrana completamente al descubierto. El Stuttgart estaba ofreciendo un auténtico recital a sus aficionados. Y éstos, agradecidos, no dejaban de animar y aplaudir, aunque su equipo no jugara al “tiqui-taca”. Y es que los teutones no sólo saben de coches, de física, de medicina, de informática … también saben de fútbol. Fue entonces cuando comenzó el otro recital, el del heredero de Tom Henning. Piqué, como en el partido ante el Chelsea, volvió a tocar el balón con la mano de una manera escandalosa. El árbitro, a pesar de las airadas protestas de los jugadores del Stuttgart ante semejante escándalo, hizo callar a su silbato, deseoso de hablar. Pocos minutos después, Messi realizó el primero de los dos disparos a puerta que realizaría el Barcelona en todo el encuentro. Éste se fue al palo. El segundo, obra de Ibrahimovic y ya en la segunda mitad, acabó dentro. Pero, ya se sabe, si en vez del Barcelona hubiera sido el Madrid, se estaría hablando de “pegada”. Pero como se trata del equipo de Pep, que no sabía cómo reaccionar ante el baño que le estaban pegando los alemanes, se habla de “tiqui-taca” y de un juego excelso. ¡Qué suerte la suya! Esperemos que el Real Madrid no realice nunca un partido tan malo porque Pellegrini sería destituído inmediatamente. Pero es Pep, amigos. Y a éste, que nadie le tosa, a pesar de aburrir hasta a las ovejas con un juego tan mediocre y tan soporífero.

No contento con el primer penalty birlado, el árbitro holandés, cuando todavía el Stuttgart iba por delante en el marcador, decidió asaltar de nuevo al equipo germano. Un delantero del Stuttgart quiso marcar el segundo gol de cabeza. Y cuando se preparaba para ello, llegó Márquez (que tenía una amarilla) por detrás, empujándole descaradamente ante los propios ojos del colegiado. Yo, vistiendo de azulgrana, hubiera hecho lo mismo. Su reglamento es distinto al del resto, asi que el silbato del colegiado volvió a callar. Y el Barcelona, injustamente, se fue al descanso con la eliminatoria abierta.

Cuando comenzó la segunda parte, el Stuttgart bajó el ritmo demasiado y poco pudo acercarse al área del Barcelona. Menos mal. Si hubiera osado pisar el área blaugrana más veces estaríamos hablando de ese récord que todavía ostenta Tom Henning, el récord de los escándalos y de la vergüenza.

Estaría bien que Platiní ofreciera una rueda de prensa para advertirnos que este año se va a volver a repetir lo mismo del año pasado. Así nos ahorraríamos el tiempo que los amantes del fútbol y de la Champions perdemos viendo este tipo de tongos. El Barcelona va de escándalo en escándalo y sería de agradecer que alguien nos avisara de cuándo terminará esta degradación del fútbol.

¡Basta, basta, basta!


¿De verdad les parece gracioso?

Juzguen ustedes mismos. ¿Siguen pensando que el Barcelona es el mejor equipo del mundo? ¿De verdad les parece graciosa la actuación y la respuesta de Platiní? ¡Basta ya!


Las verdaderas claves de la Liga

El Real Madrid cayó en San Mamés (1-0) gracias a un tempranero gol del Athletic de Bilbao. De este modo, el equipo blanco se queda a 5 puntos del F.C. Barcelona, que goleó al Sevilla (4-0). Estos dos partidos disputados ayer fueron la viva imagen de la Liga española, una competición que parece tener un único dueño a la vista de las siguientes claves:

PEGADA: Los medios de comunicación se hartaron de decir que este Madrid sólo ganaba por la gran pegada que tenía. Cuando el equipo de Pellegrini comenzó la temporada arrollando a sus rivales, esta famosa palabra la tuvimos que escuchar hasta la saciedad. Al conjunto blanco parecieron afectarle tantos comentarios al respecto y, como meter un gol parecía pecado, el Madrid se fue acostumbrando a fallar más de lo debido ante el marco rival para que la palabrita se fuera diluyendo. Estamos en enero, y eso de errar tantas ocasiones se ha convertido ya en costumbre. Lo de ayer en Bilbao es un claro ejemplo. Al Bilbao le pudieon caer 15 goles anoche y si el resultado no fue favorable al Madrid fue porque, precisamente, la pegada, es la gran carencia del nuevo Real Madrid. Lo dije una y otra vez después de tantas goleadas que pudieron ser mucho mayores y lo vuelvo a decir ahora.

AMBIENTE: Cuando el Real Madrid visita cualquier estadio de Primera División, el fútbol parece convertirse en una batalla. Siempre que el conjunto blanco juega de visitante, no es raro ver el autobús del equipo apedreado, ni una lluvia de objetos sobre el campo cuando Pellegrini o algún jugador blanco pulula por las bandas, ni tanta protesta airada, ni tantos insultos, ni tanta gente levantada de su asiento con la cara desencajada escupiendo por su boca todo el mal que el ser humano guarda en su interior. Ayer, en San Mamés, lo pudimos volver a comprobar. Con el Barcelona esto no ocurre. De hecho, no resulta chocante ver al público rival aplaudiendo a un jugador blaugrana tras una sustitución. Con el Madrid, esto es impensable.

ACTITUD: La mentalidad de los equipos cuando se enfrentan al Real Madrid es prácticamente la opuesta a cuando se miden al Barcelona. La mejor muestra de ello también la pudimos ver ayer. El entrenador del Sevilla, Manolo Jiménez, parecía un disco rallado antes y después del partido: “El Barcelona es el mejor equipo del mundo”. Vamos, que el 4-0 le debió saber a gloria. El técnico sevillano dejó en el banquillo a Capel, Negredo, Duscher, Adriano y Renato, es decir, los suplentes del Sevilla ayer eran los habituales titulares del equipo andaluz. Claro, como el Barcelona “es el mejor equipo del mundo” … ¿para qué sacar a éstos? … Iban a perder igual. Ahora bien, vean la alineación del Sevilla cuando se enfrentó al Madrid en el Pizjuán. O véanla cuando lo vuelva a hacer en el Bernabéu. Y vean como juegan contra el Madrid, presionando, mordiendo,… y como lo hacen contra el Barcelona, esperando atrás como corderitos. El Real Madrid sólo ha tenido un rival de vacaciones en los últimos partidos. Por una vez, el equipo blanco disfrutó de la dulce sensación que experimenta el Barcelona partido tras partido. El Real Zaragoza, en el Bernabéu, tal como publiqué aquí, salió desde el inicio derrotado. El Madrid, por si no lo recuerdan, le metió 6. Ayer, Caparrós, el técnico bilbaíno, lo tenía claro desde el principio. El equipo vasco sólo se preocupó de pegar patadas y su objetivo no fue el balón, sino las piernas con media blanca. Tirarse, protestar y simular también estaba entre sus planes. Gurpegui fue expulsado … en el minuto 94, algo que nos lleva al siguiente punto.

ARBITRAJES: A nadie conviene sacar a la luz los arbitrajes descarados a favor del Barcelona, aunque sea cada vez más evidente. Nadie se quiere arriesgar a decir la verdad. Afirmar, repito, pese a la evidencia, que domingo tras domingo los árbitros se convierten en el jugador número 12 del Barcelona supondría definir como adulterada la Liga española y eso, a su vez, implicaría una pérdida considerable de interés por ella y una disminución significativa en el número de ventas de periódicos, de oyentes y televidentes del mundillo del fútbol. Y esto, lógicamente, implicaría llenarse menos la barriga. Ya pueden anular tres goles descarados al rival del Barcelona, no pitarle dos penalties de libro o no expulsar a ningún jugador blaugrana, que nadie se enterará. De lo que sí lo harán, como parece que lo ha hecho bien Manolo Jiménez, es que el Barcelona “es el mejor equipo del mundo”. A pesar de todo, sé que esto es batalla perdida. Las barrigas siempre han de estar llenas.

ANÁLISIS: Esto es algo que también diferencia claramente al Real Madrid y al Barcelona. Hablo de los análisis de los partidos por parte de los medios de comunicación. Dijeron que el Barcelona realizó un partido sublime el pasado miércoles en Copa pese a caer eliminado. Todo ello, porque lanzó mucho a puerta y sólo durante 40 minutos. Ayer, el Madrid, que tiró más si cabe, y durante todo el partido, no fue, ni mucho menos, un equipo tan maravilloso para la mayoría de los “analistas” futboleros. También se ha dicho que el Barcelona “es el mejor equipo del mundo” después de meter cuatro goles ayer, todos en la segunda parte. Aún recuerdo cuando el Madrid marcó otros tantos, también en la segunda mitad, al Jérez. Les aseguro que ese detalle de colar tantos goles al rival en tan poco tiempo no pasó tan desapercibido: “20 minutos salvan al Madrid”, se decía. “El Barcelona es el mejor equipo del mundo”, se dice hoy después de haber visto lo mismo. A Guardiola nadie le tose. A Pellegrini, en cambio, ya se sabe.

CALENDARIO: Tampoco ha favorecido mucho el calendario al equipo blanco hasta ahora. Dicen que se hace por sorteo. Yo, como ya he dicho en otra ocasión, dudo mucho de esos “sorteos”. Parece que, este año, se quería dejar finiquitada la Liga cuanto antes. El Real Madrid ya ha visitado el Camp Nou, el Sánchez Pizjuán, el Calderón, Mestalla, el Reyno de Navarra, el Madrigal y San Mamés. Dentro de dos jornadas lo hará en Riazor, con lo que habrá visitado ya los estadios más complicados del territorio nacional. Al Barcelona, en cambio, le queda por visitar el Sánchez Pizjuán, el Madrigal, el Calderón y el Bernabéu en cuatro partidos que serán clave para el devenir de la Liga. La pena para Villar y todos sus amigos de la Federación es que se notaría demasiado si mandasen otra vez al Madrid jugar en dichos campos. Si por ellos fuera … De este modo, esos 5 puntos que parecen un abismo, viendo lo que ha pasado uno y otro y lo que les queda a uno y a otro, no parecen tantos, a pesar de lo que nos digan.


¡Así da gusto!

Higuaín volvió a marcar otros dos goles al Zaragoza. El argentino está en racha.

El Real Madrid goleó ayer (6-0) a un Zaragoza que llegó al Bernabéu con la mente puesta en encajar el menor número de goles posible. Lo que suele ocurrir cuando un equipo salta con esa mentalidad es conocido por todos y el equipo maño, por si no lo sabíamos ya, nos lo explicó en 90 minutos. Quizás haya sido el primer equipo que le juega así al Madrid y el equipo blanco no desaprovechó el regalo. El Zaragoza fue ayer el vivo reflejo de la mayoría de los equipos que se han enfrentado al Barcelona durante este año en España. Ahora comprendo lo del triplete azulgrana. Jugar 30 ó 40 partidos al año con esas facilidades es increíblemente fácil. Por eso, hay que agradecerle al Zaragoza que, justo en el último partido el año, nos hayan brindado la oportunidad de saber lo que se siente al jugar con tanta comodidad. Les aseguro que es formidable.

Platiní puede estar contento. El Barcelona también ganó el Mundial de Clubes

Cuando hablaba del triplete azulgrana, me refería a los tres títulos nacionales (Liga, Copa del Rey y Supercopa de España) que ha conseguido el Barcelona en 2009. El otro triplete, el internacional (Copa de Europa, Supercopa de Europa e Intecontinental) y que, unido al anterior, forman el sexplete, sextuplete, sextete o como quieran llamarlo, sería justo separarlo del anterior. Y es que la Copa de Europa y, por consiguiente, la Supercopa de Europa y la Intercontinental son consecuencia directa de una escandolosa actuación de un árbitro noruego (actualmente desaparecido en combate) que parece haberse olvidado. Ese bochornoso arbitraje en aquel partido de Champions ante el Chelsea, ya que se habla ahora tanto del mejor equipo “de la historia”, del mejor “del mundo” y del universo histórico espacial, sería justo decir también que fue el robo más descarado de la “historia del fútbol”, del “mundo” mundial y del espacio interestelar. Lo digo porque, aunque sea el único, está bien recordar semejante atrocidad de vez en cuando y porque la justicia clama por no ocultar la verdad del “sextete” azulgrana, al que, más allá de las otras verdades en relación a la sumisión de los rivales del Barcelona y de aquella vergonzosa final de Copa ante el Athletic de Bilbao, habría que partir en dos.

Aún así, mi enhorabuena al equipo catalán. Tapar como han tapado todo, no lo hace cualquiera. Y conseguir ser tan alabado, hagan lo que hagan, por tantos medios de comunicación de una sociedad a la que pisotean una y otra vez, tampoco lo hace cualquiera. Hay que valer para ello. Lo dicho: Felicidades, Joan. Felicidades, Pep. Felicidades, Carles. Sois unos maestros. Cada uno en su puesto, claro.

El técnico inglés Mark Hughes ya conocía su destitución antes del partido

Aunque aquí en España no parece existir el fútbol más allá de Barcelona, hay que resaltar que en Inglaterra, una vez más, se volvió a disputar una jornada espectacular, con un grandísimo ambiente y una emoción sin límites. El Fulham bailó al Manchester United (3-0) en una muestra más de que en Inglaterra nadie sale derrotado al terreno de juego. El equipo de Fergusson fue un absoluto desastre, aunque, en honor a la verdad, hay que decir que el United cuenta con hasta seis bajas importantísimas en defensa. El Liverpool también cayó (2-0) ante el Portsmouth, el último clasificado de la Premier. Parece que éste no será el año del equipo de Benítez. Arsenal, Aston Villa y Manchester City no fallaron. Mark Hughes, a pesar de la victoria, fue destituído como técnico del City. Los dirigentes árabes del equipo parecen tener la misma paciencia que aquí en España. Mancini, ex del Inter, será su sustituto. Hoy, a las 17 (hora local) en Teledeporte, el Chelsea puede quedarse a 6 puntos del Manchester United. O mucho me equivoco, o Drogba, Terry, Lampard y compañía acabarán llevándose el título. El Chelsea, aunque sean otros quienes levanten el trofeo que así lo acredita gracias al capricho de unos pocos, es el mejor equipo del mundo en la actualidad. 2010 puede ser su año.


Fútbol puro en Inglaterra … y marrullero en España

Una vez más, la Premier vivió una noche de fútbol espectacular, al contrario que en España

A pesar de que aún no se ha jugado el gran partido de la jornada en Inglaterra (hoy se enfrentan Liverpool y Arsenal), lo vivido ayer en la Premier League fue una muestra más de fútbol puro, no sólo por su calidad sino también por el ambiente, el sentimiento y la limpieza que reina en todo momento sobre los terrenos de juego. Si alguien se empeña en afirmar todavía que la liga española es la mejor del mundo es que ha perdido el juicio de manera definitiva, sobre todo tras lo visto en la jornada de ayer en un sitio y otro.

En Inglaterra, el Chelsea empató ante el Everton a 3 goles en un partido vibrante y sin apenas descanso. Drogba volvió a ser decisivo al marcar dos goles, pero su rival estudió el partido al milímetro y, al contrario de lo que ocurre en España cuando algún equipo se enfrenta al Barcelona, nunca claudicó ante el que puede ser el mejor equipo del mundo en la actualidad. El equipo de Ancelotti, pese al empate, continúa líder de la Premier gracias al pinchazo del Manchester United en Old Trafford. El Aston Villa, rival de los de Fergusson ayer, fue otro conjunto que nunca dio el partido por perdido y su fortaleza defensiva, unida al gran papel que volvieron a desempeñar Young y Agbonlahor, fue suficiente para derrotar por 0-1 al United. No vimos tantos goles como en Stamford Bridge, pero el encuentro de Manchester, de igual modo, hizo gritar al fútbol de satisfacción. Apenas se vieron faltas e interrupciones innecesarias y el público se comportó como siempre, con una educación exquisita, apoyando a su equipo pese a la derrota y respetando al rival en todo momento. El árbitro, como todos en Inglaterra, fue el principal responsable del espectáculo. Y es que en la Premier no se sancionan los leves contactos y los piscinazos. Allí las faltas son faltas y si no lo son no se pitan y cuando alguien se tira, como ocurrió ayer con Rooney, se le muestra la cartulina amarilla, se juegue en el estadio que se juegue, se grite lo que se grite y se proteste lo que se proteste, que, por cierto, es bastante poco.

En definitiva, todos los aficionados al fútbol, al verdadero fútbol, sólo disfrutaron ayer si vivieron de cerca la Premier League. Porque aquí en España, los dos únicos candidatos al título disputaron anoche dos partidos vergonzosos. El Real Madrid, después de haber visto como su autobús fue brutalmente atacado (una vez más) antes del encuentro, saltó al campo de Mestalla para enfrentarse a un Valencia que sólo se preocupó de pegar, de tirarse, de protestar y de ganarse al público a base de trampas repugnantes. Cada vez que un jugador valencianista se iba al suelo, el público enfurecía de una manera temerosa para cualquier humano. El odio que les corroe por dentro sigue haciendo estragos en su fútbol y cuando se enfrentan al equipo blanco parecen olvidarse del balón y sólo se preocupan de chillar, levantar los brazos y buscar el engaño una y otra vez. Viendo el partido de ayer, puede que estuviese equivocado al afirmar que el Sevilla era el equipo que más ganas nos tenía. Uno, después de jugar en Sevilla, Valencia, Barcelona y aquí en Madrid contra el Atleti, ya no sabe quien guarda más odio en su interior. El Madrid, pese a todo, consiguió la victoria (2-3) en un grandísimo partido de Benzema, de Higuaín y, una vez más, de Lass. Si hubieran estado Kaká y Cristiano no quiero ni pensar qué hubiese pasado. Lo del Real Madrid tiene un mérito increíble.

El otro escándalo se vivió en el Camp Nou. Iturralde González, el árbitro que peor disimula los consejos de Villar, viendo que el partido del Barcelona estaba atascado, decidió llevarse el silbato a la boca cuando un jugador del Español osó rozar el brazo de Xavi en el área. El canterano catalán se cayó al suelo (lo hacen como nadie estos del Barcelona) y ya se sabe. Cuanto más lo ve uno, más se enciende. Si eso es penalti en España, amigos, habrá que buscar otro nombre para lo que aquí llamamos “fútbol”. Ibrahimovic no perdonó desde los 11 metros y ahí murió el partido. 1-0 y a dormir. Si el Español se atrevía a marcar, ya estaba Iturralde para solucionar de nuevo el problema. ¡Qué a gusto se tiene que jugar así! Para más inri, Xavi, en unas declaraciones tras la finalización del encuentro, afirmó que le toca y que es penalti. Y lo dice así, sin caérsele la cara de vergüenza. ¡Qué sucio! ¡Qué asco! Por si fuera poco, también tuvimos que oir a Guardiola, el alabado por todos y el deseado por todas (o por todos también, ya no sabe uno que decir para no ofender), señalar, además, en catalán, que él creía a Xavi, es decir, que era penalti. Increíble pero cierto. Debe ser el único país del mundo en el que un jugador y un entrenador de fútbol, expresándose en un idioma que no corresponde a la competición que disputa, hacen trampas en el terreno de juego y, pese a las miles de cámaras que enfocan hoy en día cada jugada, mienten ante los micrófonos y, a la vez, es tan querido y tan alabado por todos sus “compatriotas”. ¡Qué repugnancia!

¡Viva la Premier y Hala Madrid!


¿Todo vale con tal de ganar?

La escandalosa jugada que propició la clasificación de la selección francesa para el próximo Mundial ha dado la vuelta al mundo y ha abierto un debate que nunca debería ser enterrado. El pasado miércoles, en el país vecino, Francia e Irlanda se jugaban el pase para la competicion de fútbol más importante a nivel de selecciones. Los franceses partían con ventaja ya que habían ganado 0-1 en el partido de ida disputado en tierras irlandesas. Sin embargo, Irlanda se adelantó pronto en el marcador y consiguió empatar la eliminatoria. El estadio de Saint-Denis, en el que estaban presentes Platiní, como representante de la UEFA, y Nicolás Sarkozy, máximo dirigente francés, no daba crédito a lo que estaba viendo en el terreno de juego. La selección de Francia se mostró impotente durante los 90 minutos y fue incapaz de neutralizar el gol de los irlandeses, que acabaron forzando la prórroga y encendiendo las alarmas. Alguien debió pensar que un Mundial sin Francia era como su Historia sin Napoleón y los mejores amigos de Platiní, el pequeño dictador del fútbol, se encargaron de solucionar el problema que poco a poco se iba avecinando. Fueron los árbitros los encargados de mandar un mensaje de despreocupación a todos y cada uno de los franceses. Un mensaje, al fin y al cabo, silencioso, ya que el silbato del colegiado debió atronar a todos los desesperanzados compatriotas de Platiní cuando Henry, viendo que la pelota iba a traspasar la línea de fondo y que sus pies no iban a alcanzarla, decidió acomodársela con su mano izquierda para más tarde regalarle el gol a su compañero Gallas.

Siempre he pensado que ser árbitro es muy difícil y ahora más que nunca, ya que cada año que pasa nos encontramos con más jugadores que buscan la trampa y el engaño antes que el balón. Todos los árbitros se pueden equivocar. Lo dije tras el último escándalo de aquel partido que enfrentó al Chelsea y al Barcelona en la pasada edición de la Champions. Pero lo que también dije es que hay fallos y fallos y, tanto éste del que ahora hablamos como todos aquellos que se produjeron en Stamford Bridge, desprenden un hedor repugnante y poco esperanzador para los que piensan que en el fútbol actual no hay amaños ni mugrientas argucias. La mano de Henry es doblemente escandalosa ya que primero para el balón y luego se lo coloca en la pierna. La pelota se pasea por su brazo y después por su mano en un intervalo de tiempo lo suficientemente alto como para no perderse detalle de semejante atropello al fútbol. Puede que el árbitro no lo viera. Puede que su asistente tampoco. Si así fuera, tendrían que dejar la profesión y pasar una larga temporada en su casa. Si no fuera así, si lo vieron y no lo pitaron, que, aunque nunca se podrá saber, parece lo más probable, tendrían que abandonar igualmente y pasar una temporada, no en su casa, sino en la cárcel. Aunque no solos, sino acompañados de todos aquellos que hacen del fútbol y de la vida una farsa constante.

Sin embargo, lo más grave de todo este asunto no es la actuación del árbitro ni del linier. Quizás, tanto ellos como Platiní no hayan tenido nada que ver con este robo a Irlanda. Puede ser, simplemente, pura casualidad. Todo esto se acabaría de un plumazo si los primeros implicados en esto del fútbol, los jugadores, aún guardasen dentro de ellos algo de honradez y honestidad. Da la sensación que todo vale con tal de ganar. Parece que en el mundo del fútbol se han destrozado por completo los principios más básicos y que sólo formas parte de él si ganas y levantas trofeos. Sin embargo, sería injusto echar todos los trapos sucios sobre los futbolistas. Muchos de ellos sienten esa obligación de trampear si es necesario para ganar. Al fin y al cabo, los medios de comunicación tienen el poder y son ellos los que hacen de cada partido de fútbol una batalla en la que el perdedor es desterrado como si fuera la peste. Si Henry le hubiera dicho al árbitro que ese gol era ilegal, les aseguro que el jugador del F.C. Barcelona estaría ahora en el paredón. Todo es ganar, ganar, ganar y no importa cómo. No hay más que ver la situación del Real Madrid. No hay más que ver las reacciones de la gente al oir a Florentino Pérez decir que no ganar nada no sería un fracaso. Para la mayoría, sólo hay éxito si el equipo les consigue reunir en la Cibeles para emborracharse. Mientras eso ocurra, les da igual que los valores que identifican al fútbol y, en concreto, al Real Madrid, se tambaleén de una manera vertiginosa. Para ellos, no hay nada más. Y repito, el Real Madrid es el vivo retrato de esta situación. Ramón Calderón tapó sus sucias artimañas a base de 2 títulos de liga. Y estuvo robando y mintiendo nada menos que 3 años.

Por todo ello, ser de un equipo o de otro es identificarse con unos valores o con otros, pensar de una manera o de otra. Ser del Real Madrid es un estilo de vida. Y yo no soy del Real por sus títulos, sino por sus valores, esos valores que tantas veces he mencionado en este blog. Esos valores que Florentino, más allá de los triunfos, está intentando recuperar. Esos valores que marcan el verdadero éxito de nuestro Madrid. A pesar de todo, sería un hipócrita si afirmase que no me importa el resto. Quiero y deseo que el Real Madrid gane siempre. Que juegue Cristiano para ello. Que su juego y sus estrellas me hagan disfrutar. Pero si algún día viera ganar al Madrid una Copa de Europa de la misma forma que Francia se ha metido en el Mundial, sólo podría sentir vergüenza al ver nuestras vitrinas manchadas y viendo, a la vez, a muchos “madridistas” bañándose en las fuentes de la ciudad. Y sí, la Copa estaría ahí del mismo modo en el que Platiní y Sarkozy estarán en Sudáfrica el próximo verano. Pero ese título sólo me produciría depresión. Lo mismo que me produce recordar aquellas 2 Ligas conseguidas con Ramón Calderón al frente.

Por tanto, si esta situación, cúmulo de muchas circunstancias en las que se ven envueltos tanto jugadores, como dirigentes, como medios de comunicación, continúa así, sería partidario, sin dudar, de incluir las nuevas tecnologías en el fútbol, es decir, que en todos los campos se repitieran las jugadas dudosas antes de decidir, añadiendo monitores, ordenadores y todos los chips posibles para que el fútbol, aunque dejase de ser fútbol, fuese, al menos, justo. Y es que la justicia en el fútbol no depende de los modos de jugar, ni de las oportunidades que se tengan, ni de la posesión de balón. Sólo depende de la honradez y de la razón.


Jornada de sorpresas

Ayer, en el Nou Camp, un equipo prácticamente desconocido ganó al que llaman mejor equipo del mundo

El Rubin Kazán sacó los colores al Barcelona en su propio estadio

El Rubin Kazán, un equipo ruso prácticamente desconocido para todos, se deshizo ayer del FC Barcelona en el Camp Nou por 1-2. Ni Iniesta, ni Ibrahimovic, ni Xavi, ni Messi supieron cómo sobrepasar el muro que los rusos plantaron sobre el césped del estadio azulgrana. Aún así, el partido fue igual de aburrido que siempre. El Barcelona tocaba, tocaba y tocaba (más del 70% de posesión fue para los catalanes), pero ayer, una vez más, se vio que el inventillo del “tiqui-taca” no sirve para nada si no va acompañado de algo más. Quizás sea la pelota la que se haya cansado ya de permanecer tanto tiempo en pies blaugranas y decidió castigar ayer al Barcelona por marearla tanto, por aburrirla tanto durante tantos y tantos minutos. Y es que el equipo de Guardiola se ha acabado creyendo que tocar y tocar es la única receta válida para jugar bien al fútbol. Tanto que se ven ya triunfadores sólo con llevar el balón de un sitio a otro. Ayer, sin embargo, se olvidaron de lo más importante. El Rubin Kazán, sin apenas posesión y calidad técnica, demostró a todos que se puede  jugar mejor que el rival sin traducir “tiqui-taca” al ruso. Eso, para ellos, no existe. Y ganaron.

Por otro lado, y a la espera de la jornada de hoy en la que juegan Chelsea, Madrid, United, Milán, Juve y Bayern, el decepcionante comienzo de muchos otros favoritos para llegar a la final del Bernabéu se vio confirmado ayer con más derrotas inesperadas. El Liverpool cayó nuevamente. Esta vez fue en el mismo Anfield contra el Olympic de Lyon. El Inter, por su parte, no pasó del empate, también como local, ante el Dinamo de Kiev, al igual que el Arsenal, al que se le escapó la victoria en el último minuto en tierras holandesas.

El Sevilla, “una máquina” según la mayoría de los medios españoles, ganó ayer en Alemania al Stuttgart. No niego que sea un equipo a tener en cuenta. Lo único que me llama la atención es que por ganar 1-4 al Glasgow Rangers y 1-3 ayer, este equipo sea una máquina y el Real Madrid, ganando 2-5, 5-0, 0-3, 4-2, etc, sea tan horrible. Les aseguro que si el Real Madrid juega como lo hizo ayer el Sevilla, a pesar de ganar, a Pellegrini le querrían matar, si no lo están deseando ya. Pero como el de ayer fue el Sevilla y no el Madrid hay que decir que jugó bien, muy bien, y eso de la “pegada” mejor callarlo (si lo del Madrid es pegada, lo del Sevilla es una paliza absoluta). Es lo que toca.


El fútbol de siempre, el Chelsea de siempre

Anelka y Deco celebran el primer gol en el partido estrella de este fin de semana

Anelka y Deco celebran el primer gol del partido estrella de este fin de semana

El Chelsea volvió a colocarse líder de la Premier League después de derrotar al Liverpool en un partido bello hasta el extremo y gracias al sorprendente empate del Manchester United ante el Sunderland. El equipo de Ancelotti volvió a jugar como nos tiene acostumbrados, con una fortaleza increíble en el uno contra uno, un orden impecable atrás y un Drogba en su estado más puro. El marfileño, que quizás sea el jugador más teatrero del fútbol, al menos en Inglaterra, volvió a rozar la perfección. Bajó todos los balones que le llegaban por alto y el pobre rival que le acometía sólo podía agarrarle o meterle alguna patada. A partir de ahí, a los de Benítez sólo les quedaba rezar. Drogba es, sin duda, el jugador que mejor se maneja de espaldas al marco contrario.

El Chelsea dejó toda la iniciativa al Liverpool. El primer tiempo, como suele ocurrir en este tipo de partidos, fue de tanteo. En la mayoría de los enfrentamientos, esos minutos de estudio del rival no dura más de 10 minutos. En los grandes partidos de la Premier nunca se sabe lo que puede llegar a durar. Es imprevisible. Y cuando uno de los contendientes es el Chelsea, suele ser Drogba el que decide cuándo empieza el partido.

El equipo de Rafa Benítez se creía dominador del encuentro, pero lo cierto es que el Chelsea estaba disfrutando, como casi siempre. Deco, además, nos recordó por momentos al del Barcelona. El portugués hizo lo que quiso. Los blues sólo sufrían por el lado de su lateral Ivanovic, potente pero algo lento. El Liverpool no lo supo aprovechar. Con Riera como extremo, los de Liverpool perdieron toda opción de sorpresa. Benítez se dio cuenta de ello, pero ya era tarde. Benayoun, un talento en toda regla, debe ser titular en este equipo, y más ante el Chelsea, pero el técnico español ha visto en Riera algo que nadie ha llegado a vislumbrar aún y que provoca la suplencia del jugador israelí. Cuando se produjo el cambio, el Chelsea ya se había adelantado gracias a un pase genial de Drogba. Anelka, entre dos defensores rojos, no desaprovechó el regalo.

El partido, por tanto, había comenzado y terminado a la vez. Y todo en un minuto. El Liverpool, impotente, poco pudo hacer después. Y es que los de Ancelotti son expertos en estas lides y cuando el marcador les favorece es prácticamente imposible hacerles daño. El Chelsea estaba jugando como más le gustaba. Cada pérdida del Liverpool era mortal, y en una de ellas, con el tiempo ya cumplido, se produjo el segundo y definitivo gol. Drogba se fue como quiso de Carragher, que no le pudo parar ni agarrándole de la camiseta, y el jugador africano volvió a dejar en bandeja el tanto, esta vez a Malouda. Benítez, segundos antes, había pedido explicaciones al cuarto árbitro por añadir sólo 3 minutos. Todo ello de forma algo chulesca. Cuando Malouda marcó, ese tiempo le debió parecer una eternidad. Y rápidamente calló. Si el partido hubiera durado más, quién sabe lo que hubiera sucedido. Porque este Chelsea sí que tiene pegada.

El Chelsea me enamora. Su forma de jugar al fútbol es un regalo para mis ojos. Para los amantes del “tiqui-taca” será un insulto. Para los amantes del fútbol, les aseguro que no.


Viejas glorias

El Milán está por los suelos

El AC Milán está por los suelos

Ya estamos en octubre y Chelsea, Manchester y Real Madrid han demostrado estar un paso por encima del resto. Los dos equipos ingleses prácticamente no han cambiado y parecen no flojear. El que sí lo ha hecho ha sido el Real Madrid, que en apenas unos meses ha conseguido que su glorioso nombre vuelva a estar en la mente de todos los aficionados al fútbol.

Los demás equipos han mostrado cierta irregularidad y muestran todas sus carencias cuando se enfrentan a un equipo de primer nivel, sin nada que lo contrarreste. Grandes nombres como Inter, Barcelona, Juventus, Bayern o Liverpool son demasiado previsibles y ya han demostrado que, estudiando su juego, pueden ser vulnerables.

Ahora bien, lo que nadie esperaba es que el nuevo Milán de Leonardo comenzase tan mal la temporada. Es cierto que nadie apostaba por este equipo para levantar la Copa de Europa, pero siempre, al oír el nombre del Milán, a uno le temblaba el pulso. Hoy, sin embargo, no. El equipo italiano cayó ante el Zurich de una manera deprimente y sus dos próximos enfrentamiento en Champions serán contra el Real Madrid, algo que no induce al optimismo. El Milán necesita un cambio de rumbo urgente. Sigue contando con jugadores de primer nivel, pero la edad no perdona. Y no se puede esperar que un equipo cuya columna vertebral se basa en el juego de Pirlo, Seedorf, Gattuso, Ambrosini, Inzaghi y Ronaldinho sea el campeón de Italia y, ni mucho menos, de Europa. Sería como si Zidane, Figo, Raúl, Roberto Carlos y Michel Salgado formaran parte en estos momentos del once titular del Madrid cada domingo.

Aún así, ¡Forza Milan!


El Madrid, único equipo europeo con pleno de victorias

R. MADRID CF 3 ..CD TENERIFE 0

5ª jornada de Liga

Benzema marcó un gol y le regalaron otro. Kaká hizo el resto

Benzema marcó un gol y le regalaron otro. Kaká hizo el resto

El Real Madrid volvió a recuperar el liderato de la liga española después de otra cómoda victoria, esta vez ante el Tenerife. Y lo recuperó no sólo gracias a la victoria, sino también a los tres goles. El Barcelona marcó dos y, por lo tanto, el equipo catalán volvió a descender de posición pese a ganar otra vez. Y como esto no cambie mucho, será lo que veamos de aquí a final de temporada en España. Como Barcelona y Madrid lo ganan todo, los dos equipos se pelean la primera plaza a base de goles. El que marca más, se coloca líder. Y punto. Así parece resumirse esta liga. Eso sí, sólo hasta ahora. Porque el próximo fin de semana el equipo blanco visita al Sevilla en su campo. Si el Madrid vuelve a vencer se confirmará de manera definitiva que asistiremos a la competición más aburrida de todos los tiempos. Si, por el contrario, el equipo andaluz consigue algo positivo, quizás tengamos que aplazar esa visión tan negativa durante unas semanas. Pero sólo durante unas pocas. Porque nadie duda que esta liga es cosa de dos.

El partido del Bernabéu sirvió para que Benzema y Kaká se lucieran, aunque bien es cierto que la defensa tinerfeña concedió demasiado, sobre todo en el segundo gol del francés. Cristiano pudo dejar en el olvido aquel gol de Messi ante el Getafe con una jugada maravillosa, completa de técnica, desborde y velocidad. Lástima que la pelotita no entró. El portugués se enfadó poco más tarde al ser sustituído tras el tercer y definitivo golazo de Kaká. Sus razones tenía. Porque ver tu número en la tablilla cuando Raúl completaba otro partido horrendo tiene que fastidiar un poco. Eso sí, cuando Raúl anote un gol dentro de poco, saltarán de nuevo los enemigos del Madrid alabándole durante una semana y llenando sus portadas de bufonadas sentimentalistas. Porque alguno meterá. Cualquiera, jugando de delantero en el Madrid, marcaría de vez en cuando. El capitán del Madrid es el alma de este equipo, su bandera. Y amo a Raúl porque amo al Madrid. Pero hay que ser realistas, amigos. Falla de una manera increíble una y otra vez. Pero como hablan de la gran “pegada” del Madrid, algo que es, precisamente, su gran carencia, nos lo hemos acabado creyendo (como todo lo que nos cuenta la tele) y vemos al Madrid como una máquina de hacer goles cuando lo que somos es una máquina, sí, pero de fallarlos. Son 21 goles en 6 partidos. Una cifra abrumadora. Pero lo normal, viendo los partidos, hubiera sido una cifra cercana a los 40. Y eso que los rivales, según dicen, juegan mucho mejor, algo que también nos hemos tragado.

El Chelsea de Ancelotti perdió su primer partido de la temporada

El Chelsea de Ancelotti perdió su primer partido de la temporada

Lejos de España, hay que destacar la victoria del Hamburgo ante el Bayern de Munich de Riberý y Robben. Además, tanto en Italia como en Inglaterra saltaron las primeras sorpresas de la temporada. El Inter de Mourinho cayó ante el nuevo líder del Calcio, la Sampdoria. Y en la Premier, el Chelsea perdió 3-1 contra el Wigan, lo que coloca al Manchester primero y al Real Madrid como único conjunto europeo que lo ha ganado todo en liga y Champions. El Olympique de Marsella y el Sevilla tratarán esta semana de cortar la racha. Serán los primeros ensayos relativamente complicados. Es ahora cuando toca no defraudar.


Los jefes de Europa

El Chelsea es, actualmente, el equipo que manda en Europa

El Chelsea es, actualmente, el equipo que manda en Europa

Mientras en España continúa esa ceguera habitual que nos obliga a distorsionar la realidad del fútbol actual con el juego del F.C. Barcelona, hay equipos más allá de nuestras fronteras que están haciendo un papel mucho más espectacular del que algunos pueden llegar a imaginar.

Entre todos ellos, hay uno que se ha desmarcado del resto. Hablo del Chelsea, un equipo que en la actualidad marca el techo del fútbol mundial. Van sobrados. Todo lo que encuentran a su paso lo aniquilan con una facilidad pasmosa. Como si no les costara. Ancelotti ha conseguido aumentar aún más el nivel del equipo londinense.  Y poco más se puede hacer. Porque este Chelsea roza la perfección. El técnico italiano ha llegado a un equipo al que el fútbol le debe algo después de unas temporadas maravillosas que se quedaron sin premio. Y este parece que va a ser su año.

En España se diría que el Chelsea es el anti-fútbol. Ya lo dijeron con el Milán, aquel Milán, precisamente, de Ancelotti. Pero lo que transmite el equipo inglés es el fútbol en su estado más puro. Porque el fútbol es, sobre todo, solidez. Y este Chelsea es, sin duda, el conjunto más sólido del planeta. Se repliega como nadie. Sus líneas parecen moverse como si fueran autómatas programables. Y si, además, a esa fortaleza protectora la acompañan jugadores como Lampard, Terry o Drogba el resultado es inmejorable. El Chelsea es un equipo con jugadores que se conocen desde hace varias temporadas. Y después de tantos años juntos, todos se buscan, todos ayudan, todos proponen algo al resto. Es un equipo donde todos mandan.

El equipo de Ancelotti ha conseguido 6 victorias en 6 partidos en Inglaterra, alguna de ellas aplastantes y ante rivales importantes. Además, ganó también su partido de la Carling Cup y el primero de la Champions ante el Oporto.

Si continúan así, vayan dejando paso al nuevo rey de Europa …


Más de lo mismo

El partido de ayer entre Racing y Barcelona fue un insulto al fútbol

El partido de ayer entre Racing y Barcelona fue un insulto al fútbol

Llevamos más de un lustro viendo jugar al FC Barcelona de la misma manera y llevamos casi el mismo tiempo sabiendo cómo juega y se mueve Messi. Aún así, la mayoría de los equipos españoles parecen no haberse enterado todavía. O, quizás, es que no quieren enterarse. Parece que todos los equipos han marcado en el calendario el día en el que se enfrentan al conjunto catalán. Pero no como un día especial. Sino como un día de descanso, un día en el que eso de pelear un balón, luchar, pensar e intentar ganar al contrario se reemplaza por los pasillos, la relajación y hasta los aplausos al propio adversario. Para muchos de ellos, la Liga sólo se compone de 36 partidos porque los dos enfrentamientos contra el Barcelona parecen haberse jugado ya antes de pisar el terreno de juego. Y digo 36 y no 34. Porque ese mismo calendario del que hablábamos parece tener dos agujeros. Dos boquetes que señalan las dos jornadas en las que el rival es el Real Madrid. Ese día es el de la lucha más feroz, el de la disputa más reñida, el día en el que hay que intentar ganar sí o sí, con la misma rabia con la que se señaló esa fecha en aquel calendario doblemente despedazado. No hay más que ver los encuentros que disputó el Real Madrid ante el Deportivo, el Español y el Jérez y el que enfrentó anoche al Racing y al Barcelona para darse cuenta de ello.

Lo de ayer rozó el escándalo. Todos los jugadores racingistas se atrincheraron atrás esperando al Barcelona y se mostraron durante todo el partido como 11 espectadores más. El Racing de Santander vilipendió ayer al fútbol de una manera descarada. El Barcelona jugaba a placer ante un rival derrotado desde el principio. Ibrahimovic adelantó al equipo azulgrana después de cometer falta sobre un defensor cántabro. Como Ibra vestía de azulgrana, el zaguero del Racing ni siquiera protestó. Excesivo respeto. Tres minutos después Messi hizo el segundo. Y otros tres más tarde, Piqué marcó el tercero (este Barcelona sí que tiene “pegada”). El tercer gol de los azulgranas es de risa. Ibrahimovic se vió rodeado por 5 jugadores de blanco mirándole. Eran 5 momias dibujando un círculo perfecto con el delantero sueco como centro del mismo. Pero lo más extraño era ver a Henry a un lado y a Piqué en el otro completamente solos. Merece la pena que lo vean. Y no crean que es un vídeo cómico. Es real.

Ahí no acabó la cosa, porque ya en la segunda mitad los jugadores del Racing hicieron un pasillo a Messi para que el argentino marcara su segundo gol. Este tanto parece aún más divertido que el anterior. Los defensores cántabros, alguno de ellos con los brazos levantados como si meter el pie fuera un crimen, parecían esclavos del argentino. Tampoco se lo pierdan si no lo han visto aún.

La diferencia entre el Barcelona y el Real Madrid es que el primero golea a equipos inexistentes mientras que el segundo lo hace ante conjuntos bien armados que pelean cada balón como si fuera el último de sus vidas. Si el Racing plantea ese mismo partido al Madrid, podría afirmar sin miedo a equivocarme que ese 1-7 al Zaragoza en la década de los 80 hubiera sido superado con creces. Pellegrini acertó ayer al afirmar que su meta no es jugar como el Barcelona. Yo, por mi parte, procuraré no volver a entrar en comparaciones con los catalanes. Hay veces, como en esta ocasión, que me veo obligado a ello ante la avalancha de comentarios elogiando sin cesar a unos y desprestigiando sin piedad a los otros.

Hoy, ante el Villarreal, hay que demostrar que la cuasi-perfección se puede alcanzar por otras vías. Sin embargo, el conjunto castellonense, al contrario que el Racing, saldrá a morir. Es lo que tiene el Madrid …


El último “ballo” de Capello

La selección inglesa será lo último que dirija Capello

La selección inglesa será el último reto de Capello

Fabio Capello ha declarado que se retirará de los banquillos cuando abandone la selección inglesa de fútbol. Es una noticia triste, aunque era lógico pensar que el técnico italiano, a sus 63 años, acabara por tomar esta decisión. Sin embargo, a este magnífico entrenador aún le queda una cuenta pendiente, quizás la más bonita de todas. Levantar la Copa del Mundo es lo único que le falta, ya que como entrenador de clubes lo ha ganado prácticamente todo.

En Italia se hartó de ganar títulos nacionales. Y aquí en España logró 2 títulos de Liga en 2 años al frente del Real Madrid. Atrás queda también aquella histórica goleada al Barcelona de las maravillas en la final de la Copa de Europa de 1994. Ese partido supuso el definitivo ascenso de Capello a la cima del fútbol mundial y muchos sabios del fútbol tuvieron que callar al ver semejante recital. Pronto se dieron cuenta que esa sapiencia de la que alardeaban se había convertido en una humillante ignorancia. De Cruyff y del empalagoso “tiqui-taca” no quedaron ni los despojos. En ese encuentro se contestó de manera rotunda a ese eterno interrogante que a tantos inquieta: ¿Qué es jugar bien al fútbol? Capello no pudo responder mejor.

El italiano ha sido durante estos años el motor de ese otro fútbol que la gente aún no ha acabado de asimilar. Un fútbol que busca la belleza en la disciplina y el orden. Un fútbol desconcertante y desquiciante para los rivales. Un fútbol, en definitiva, más teórico que práctico. Un fútbol que arrasó en Italia y en Europa y que, por lo visto, ha escocido sobremanera.

Disfrutemos lo que nos queda de Capello. Inglaterra será indudablemente la favorita número uno para ganar el Mundial. Con Fabio, ya se sabe.


¡Vaya tedio!

El Inter - Barcelona defraudó

La primera jornada de esta nueva edición de la Copa de Europa ha defraudado. El partido más atractivo se jugaba en Milán. El Inter de Mourinho se enfrentaba al Barcelona. El encuentro acabó tal y como empezó y fue uno más de los muchos que hemos visto del conjunto catalán durante los últimos años. El rival se encerró atrás de una manera descarada y el Barcelona jugó a placer, como más le gusta, tocando y tocando. Siempre he sido defensor de la diversidad de estilos en el fútbol. Cada equipo aplica el que mejor le conviene y juega bien el que mejor lo plasma en el terreno de juego. Sin embargo, lo del Inter ayer fue demasiado. El Barcelona pudo golear con facilidad, pero a los catalanes les falta rematar sus eternas y aburridas jugadas. Mourinho puede dar gracias.

Los equipos grandes que no defraudaron, a parte del Real Madrid, fueron el Chelsea, que se deshizo con comodidad del Oporto a pesar de lo justo del resultado (1-0), el Bayern, que  goleó a domicilio (0-3) ante el Macabi con el joven Müller como estrella (ojo a este delantero) y el Milán, que ganó al Marsella (1-2) con Seedorf e Inzaghi como protagonistas. Los demás favoritos para esta Champions se las vieron y desearon para ganar a sus rivales. Algunos, incluso, no pasaron del empate. Es el caso de la Juve, que empató (1-1) en Turín contra el Girondins. Liverpool, Manchester y Arsenal sufrieron para ganar ante rivales infinitamente menores.

Así pués, resumiendo, el Real Madrid y el Bayern dieron el primer aviso serio, el Chelsea y el Milán cumplieron sin dificultades y los demás, sin duda, tendrán que mejorar bastante. Pero tranquilos, esto no ha hecho más que empezar.


Vuelve la Champions

Vuelve la Champions (2010)

Mañana, después del descarado robo platinesco del año pasado, vuelve la Copa de Europa. Vuelve la mejor competición de fútbol del mundo. Esperemos que este año nadie ensucie la pelota estrellada y que Platiní y sus amiguetes dejen que sea la calidad, el sentimiento y la ilusión las que decidan. Esperemos que, al menos durante un año, queden aparcados el odio, el resentimiento y, sobre todo, los millones de euros en los que se bañan los actuales gobernantes de la UEFA. Ya tienen suficientes después de lo del año pasado, así que confiemos en que la avaricia de unos pocos no termine por arruinar el fútbol.

De este modo, si el pequeño dictador francés deja correr el balón, tanto Chelsea, Juve, Inter, Real Madrid, Barcelona, Liverpool, Arsenal y Bayern, entre otros, lucharán por suceder al Manchester United como el mejor equipo del mundo. Todo ello, claro está, si el equipo de Fergusson lo permite. Cristiano, Rooney, Eto’o, Arshavin, Gerrard, Messi, Diego, Lampard, Cesc, Ribery, Drogba, Kaká, Ronaldinho, Iniesta, Torres, Anelka, … todos juntos en una misma competición, una meta común, un mismo sueño. Comienza el espectáculo.


¡Manos arriba! Platiní-Laporta: Otro atraco al fútbol

¿Sabes de que se ríen? Se ríen de tí, se ríen del fútbol ... se ríen del Madrid

¿Sabes de que se ríen? Se ríen de tí, se ríen del fútbol ... se ríen del Madrid

Mal asunto para el Madrid y, sobre todo, para el fútbol. El pasado martes, el máximo dirigente de la UEFA, Michel Platiní, cogió de la mano a Laporta y Rummenigge, presidentes del F.C. Barcelona y del Bayern de Munich respectivamente, y se reunió con ellos y con algún otro gangster futbolero más para tratar el tope salarial de los clubes. En esta reunión, acompañada quizás por botellas de un excelente champagne, vino tinto de primera y por algo cercano al caviar iraní, los nuevos oligarcas del fútbol plantearon un tope salarial del 60% del presupuesto total para los clubes con una buena disposición económica y algo menor para los clubes más desfavorecidos.

De esta forma, si la proposición llegase a buen puerto (el viernes se va a reunir en Mónaco el Comité Estratégico de la UEFA, al que también pertenece Laporta), el fútbol sufriría un duro golpe. Eso de fichar a los mejores futbolistas del planeta se acabaría definitivamente. Y, como consecuencia de ello, la política de Florentino Pérez y del Real Madrid a lo largo de toda su historia se vería obligada a tomar un giro inesperado. Sería, por lo tanto, como si Ramón Calderón volviera a gobernar nuestro club, algo que parece ser el objetivo de muchos para hundir al Madrid en la miseria. Se acabaría con el entusiasmo de los aficionados, con la esperanza de los propios futbolistas. Se acabaría, en definitiva, con una parte importante del fútbol, que es, ante todo, ilusión.

Esta propuesta se ha puesto sobre la mesa después del fichaje de Cristiano Ronaldo por el Real Madrid. No es casualidad que se produzca ahora. Como tampoco lo es que el equipo más afectado por esta medida sea el Madrid. Es evidente que a Platiní no le sentó bien que el equipo blanco se hiciera con los mejores futbolistas del mundo. Algo le debió de ocurrir cuando era joven, cuando también a él le fichaban por unas cantidades monstruosas para la época. Al señor Platiní se le habrá debido olvidar aquello. Quizás su rencor nazca porque uno esos equipos interesados en él no fuera el Real Madrid. Y ahora, después de llegar al mejor y más bonito cargo de la UEFA, ese cargo que, por lo que parece, permite que los caprichos de unos pocos lleven al fútbol a la ruina, el señor Platiní se ha rodeado de aquellos cuya envidia y rencor por sentirse continuamente inferiores les han llevado a manejar las artes de martirizar y agobiar al Real Madrid como nadie. Y es que alguno me dirá que la presencia de Laporta y Rummenigge en esa reunión era también mera casualidad.

Este ataque descarado y feroz contra el Madrid le saldrá caro al fútbol. Y esa obsesión perenne por ir en contra de todo lo grande y majestuoso que rodea a nuestro club también. Y es que el Real Madrid ha representado siempre los límites más elevados del fútbol. Debe ser la envidia. Lo mismo ocurrió con Ferrari en la F1. No es casualidad, amigos. Lo mejor siempre es lo más odiado.

El fútbol con Platiní ya se ha ensuciado demasiado. Y, por lo visto, aún le queda pringue para rato. Un pringle hecho de envidia y dinero, una mezcla explosiva que no genera ni ilusión ni sueños, sólo fracasos y desgracias. El fútbol, sin duda, ya ha notado semejante estallido.

Amigo madridista, la Décima está ahora un poco más lejos.


Un año apasionante

Anelka y Drogba, entre otros muchos, ya nos están haciendo disfrutar

Anelka y Drogba, entre otros muchos, ya nos están haciendo disfrutar

Excepto la liga española, que va por libre, todas las demás grandes ligas europeas ya han comenzado. Algunas, como la inglesa o la alemana ya nos han dado a conocer sus principales candidatos.

Quizás sea pronto para hacer un análisis exhaustivo, pero la Premier de este año promete duelos increíbles. Las 3 jornadas que se han disputado hasta ahora muestran a un Chelsea aún más fuerte que el del año pasado. Sería raro que no lograsen una Copa de Europa en pocos años. Es un equipo maravilloso. El United, pese a perder en la segunda jornada, sigue mostrando el mismo nivel y no creo que noten en exceso la marcha de Ronaldo. Rooney, Owen, Valencia, Berbatov, Carrick, … palabras mayores. El Arsenal, por su parte, ha comenzado como una apisonadora. El Liverpool, aunque no ha comenzado con buen pie, siempre estará ahí, aunque dudo que con los tres equipos mencionados anteriormente puedan conseguir el título. Manchester City y Tottenham mejorarán seguro sus registros de la temporada pasada y, por lo que parece, este año lucharán por un puesto entre los cuatro primeros. Aún así, United, Chelsea y Arsenal están un peldaño por encima del resto, sobre todo el nuevo equipo de Ancelotti.

En Alemania, lo único que podemos sacar en claro es que el Bayern de Van Gaal sigue siendo el mismo del año pasado. Mucho gallito en el vestuario, pero poco fútbol en sus botas (excepto, por supuesto, Riberý). Los de Munich todavía no conocen la victoria en 3 jornadas. No lograr la Bundesliga sería un fracaso estrepitoso para ellos. El Hamburgo parece ser la alternativa.

En Italia, la temporada comenzó este fin de semana con la primera jornada del Scudetto. El Milán, con dos genialidades de Ronaldinho, ganó por fin un partido desde que se cerró la temporada pasada. Pese a la victoria, los de Leonardo sufren demasiado con y sin el balón. A este Milán, sin duda, me lo han cambiado. Con este panorama, parece que el Inter de Mourinho, que comenzó empatando en su estreno con Eto’o como goleador, y la Juve, que comenzó con victoria,  son los máximos favoritos.

En la liga francesa, hay dos equipos por encima del resto: el Girondins y el Lyon. Son precisamente estos conjuntos los que comandan la clasificación hasta el momento.

Estamos todavía en agosto. Esto no ha hecho más que comenzar. Pero los grandes equipos europeos ya nos han mostrado las primeras pinceladas de un año que será apasionante. Manchester United, Chelsea, Arsenal, Inter y Juve parecen ser los amos del fútbol europeo, aunque siempre con el permiso del Barcelona y, por supuesto, del Real Madrid de Cristiano, Kaká, Benzema y compañía. Es cierto que no arriesgo mucho, pero no creo equivocarme cuando afirmo que de estos siete equipos saldrá el campeón de Europa de esta temporada. Aunque, como siempre, el fútbol es fútbol …


Otro resbalón de SportYou

Esta era la portada de SportYou el pasado 31 de julio. Arbeloa será presentado el próximo lunes.

Ésta era la portada de SportYou el pasado 31 de julio. Arbeloa será presentado el próximo lunes.

La repugnante sensiblería que padece la revista digital SportYou (entre otros muchos medios) con la cantera del Real Madrid le han llevado a mentir y a manipular una vez más. Parece que le han cogido el gustillo a eso de criticar al club blanco por “no cuidar” su cantera. Recordemos que, si por SportYou fuera, la plantilla del Real Madrid la formarían Rubén, Granero, Aganzo, Miñambres, Portillo, Juanfran, Borja, Soldado, Balboa, Arbeloa, Javi García, etc, etc. Esperemos que ningún periodista de este medio acabe en la dirección deportiva del Real Madrid. Si así fuera los rivales de nuestro club pasarían a ser el Móstoles y el Alcorcón en vez del Manchester o el Milán.

En un ataque de histerismo impaciente, este medio nos plasmaba en su portada del pasado 31 de julio al canterano del Real Madrid, Álvaro Arbeloa, debajo de un gran titular: “AGRAVIO, ¿son menos importantes los canteranos?”, ya que hasta ese día no habían sido presentados ni Arbeloa ni Granero. Lo que SportYou parecía ignorar debido a su ceguera canteril es que los fichajes de Benzema, Cristiano, Kaká y Albiol no se realizaron en plena pretemporada y las facilidades para hacer esas presentaciones eran mucho mayores que a finales de julio y en el mes de agosto, entre viaje y viaje, entre partido y partido. Además, hay que recordar que también se fichó a Xabi Alonso y que tampoco se presentó, así que esa obsesión de este tipo de medios de comunicación con el Madrid y su aparente aversión hacia su cantera llega hasta los extremos más repulsivos. Y es que de la presentación oficial de Xabi Alonso (o de la “no presentación” en este caso) ni siquiera hablaron. A lo mejor es que Albiol es más “importante” que Xabi Alonso …

La falta de rigor de esta revista se ha visto claramente plasmada en esta portada. Reitero que fue un ataque de excitación fuera de lo normal, sin ningún tipo de sobriedad, porque cualquier periodista con sentido común hubiera esperado a que la temporada arrancase de forma oficial para criticar al Real Madrid por este motivo. Pero, como ya he dicho muchas veces, criticar al Madrid es lo más fácil de este mundo. Da la sensación que con estos continuos reproches el periodista sale reforzado. Sale con la cabeza bien alta por haber criticado al club más poderoso del mundo. Así, en plan gallito. Pero, en el fondo, es un gallito medroso, un gallito pusilánime, encogido. Es, en definitiva, un gallina. Porque recriminarle algo al Madrid es la moda y porque sabe que nadie le replicará, quizás porque desde el club blanco no se le da importancia o, simplemente, por educación. Es lo que tiene el Real Madrid.

El caso es que el próximo lunes, después de que el equipo cerrara en Dortmund con la pretemporada lejos de Madrid, el club presentará a Xabi Alonso, Garay y sí, tranquilos, también a Arbeloa y Granero. Será en el estadio Santiago Bernabéu el próximo lunes a las 13 horas y se podrá acudir, como siempre, de manera gratuita.

“Sportyou es un proyecto modesto” me decía Miguel Gutiérrez, periodista de este medio. Espero que esa modestia no se transforme en soberbia y que alguien en representación de SportYou, después de habernos enterado de la fecha de la presentación de Arbeloa, pida diculpas por esa portada que atentaba gravemente contra el Real Madrid, pero, sobre todo, contra la Verdad. Y después, si quieren, hablamos de AGRAVIO.


Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.