El blog del Real Madrid y del fútbol en general

ACTUALIDAD MUNDIAL

COMUNICADO: NUEVA WEB

Estimados madridistas:

A partir de hoy, este blog tiene un nuevo dominio: www.rmadridcf.com. Aquí podréis encontrar nuevas mejoras, como la del foro, y más funcionalidades. Como veréis, el aspecto es mucho más atractivo. Allí os espero para seguir discutiendo y hablando de fútbol.

Gracias por vuestra fidelidad. ¡Qué lo disfrutéis!

www.rmadridcf.com, la nueva web del Real Madrid y del fútbol en general


Mou Cerraduras S.A.

Mourinho, otra vez él. El técnico portugués volvió a dejar una muestra de fútbol total en el Camp Nou en el partido de vuelta de las semifinales de la Champions y dejó claro que el Barcelona no es más que un buen equipo de fútbol, pero nada más. Es algo que llevamos afirmando en este blog desde que su creación hace más de un año. Aquel partido escandaloso en el que al Chelsea le escamotearon 4 penalties (como mínimo) permitió que la mentira se adueñara del fútbol durante un año e hizo que todo aquello que vistiera de azulgrana fuera injusta y repugnantemente elevado a los altares del fútbol.

Nos hicieron creer que “Pep”, el técnico del Barcelona, era el mejor entrenador del mundo. Y todo ello por plagiar un estilo de fútbol que Rijkaard inventó años antes. Lo que parece no saber Guardiola es que no se trata sólo de copiar por la espalda la receta de un colega y tumbarse a dormir aprovechándose del trabajo de los otros. Los entrenadores que intentaron despertarle fueron vilmente detenidos por los amigos de Platiní y Villar, los hombres encargados de velar por la seguridad de Guardiola y su “Barça”. Pero ayer era Mourinho el encargado de dejar claro al técnico blaugrana quién era verdaderamente y ni siquiera el árbitro fue capaz de sostenerle (la expulsión de Motta fue escandalosa). El portugués avivó al amodorrado de “Pep” y éste logró despertarse, descubriendo que, en realidad, no es más que un enano al lado de Mou, de Wenger, de Capello y de todos los grandes entrenadores del fútbol actual. El Barcelona no sabe jugar de otra manera, es decir, toque, toque y toque hasta aburrir y, si el árbitro no expulsa a tres del rival o dejan sin pitarles varios penalties, parece claro que cuando el partido se les tuerce no hay alternativas que puedan desequilibrar el juego rival. Y si no las hay es por culpa de Guardiola.

Nos hicieron creer también que Messi era el mejor jugador de todos los tiempos, una afirmación que se podría calificar de ridícula y repulsiva. Una afirmación que demuestra claramente la obnubilación que ha existido estos últimos años. Una afirmación, en definitiva, que es un agravio directo al fútbol, una razón más que suficiente para que los amantes del fútbol se hubieran manifestado en la Puerta del Sol. Pero lo visto, no sólo ayer, sino también en el partido de ida, ha esclarecido la realidad. Messi es un fantástico futbolista, pero hablen con cuidado, sin apasionamientos. Como Guardiola con Mourinho, Messi es un enano al lado de Maradona. Al menos, de momento.

Nos hicieron creer que el único estilo válido para jugar al fútbol era el “tiqui-taca”. Ayer, ésto del “tiqui-taca” se esfumó como Messi ante Maradona, como Guardiola ante Mourinho. El Chelsea ya nos demostró que no sólo se juega bien de una forma. El Inter, ayer, exhibió otro estilo. Un estilo distinto, incluso, al del equipo inglés. Un estilo basado en el cerrojo, en la táctica del 10-0-0 (que ayer fue un 9-0-0 debido a la injusta expulsión). Un estilo en el que el desgaste físico no se centró ni un sólo momento en el ataque y sí en la defensa. Un estilo en el que un delantero centro, Samuel Eto’o, uno de los mejores del mundo, es capaz de ser también el mejor lateral izquierdo.

Nos hicieron creer, además, que teníamos que animar al Barcelona por ser un equipo “español”. Y todo ello, a pesar de no ver jamás una bandera española allá por donde va, a pesar de protagonizar el espectáculo más lamentable junto al Athletic de Bilbao en la pasada edición de la Copa del Rey, a pesar de solicitar el apoyo para la remontada sólo a los catalanes, a pesar de …

Nos hicieron creer, en definitiva, que no había fútbol más allá de Barcelona. Y todos los que nos mintieron, unos conscientemente y otros sólo por dejarse llevar, tendrán que soportar un partido que nos permitirá dilucidar quién es, verdaderamente, el mejor equipo del mundo. Será el próximo 22 de mayo. Será en el Bernabéu. Y los finalistas, para desgracia de muchos, serán el Bayern de Munich y el Inter de Milán. Y “Pep”, Messi y compañía, a pesar de ser los mejores de los todos los tiempos universales y megaestelares, la verán, con las palomitas al lado, desde el cómodo sofá de su casa.


TVErgüenza

INTER DE MILÁN- 3….F.C. BARCELONA- 1
Semifinales de la Champions (ida)

Guardiola y el Barcelona hicieron el ridículo en el campo y fuera del él

Todavía siento náuseas después de ver el encuentro que disputaron anoche el Inter de Milán y el F.C. Barcelona. No crean que esta repugnancia que me invade se debe al partido en sí, porque lo que se vivió en el césped durante los 90 minutos ha dejado bien claro que el fútbol es algo maravillloso y fascinante, aunque para los comentaristas de Televisión Española esto sólo sea así si su “Barça” es el que acaba llevándose el triunfo. La retransmisión del partido a cargo de TVE se puede calificar de bochornosa, escandolosa y humillante.

Según los comentarios de esta cadena, el Barcelona ha caído hoy (3-1) por un único motivo: el árbitro. Tiene gracia. Puede que el tercer gol de los italianos se marcara en fuera de juego, aunque por 2 o 3 milímetros. Fue la única jugada en la que verdaderamente salieron perjudicados los de Guardiola. Lo demás fue un arbitraje made in Platiní.

El gran problema es que los españoles estamos demasiado acostumbrados a que el árbitro se lleve el silbato a la boca siempre que un jugador blaugrana cae al suelo. Y, si este se restriega por el césped como los gorrinos en el barro, no es raro que el colegiado muestre la cartulina. Y todo eso, aunque no haya pasado nada. También nos hemos habituado a ver a los jugadores de “Pep” tirándose en el área, a Piqué jugando al balonmano al lado de Valdés o a Puyol reclamando fuera de juego, levantando el brazo airadamente, siempre que un rival se queda sólo ante el portero azulgrana, aunque éste fuera inexistente. Y el resultado siempre era el mismo: penalty a favor del Barcelona, tarjeta amarilla al rival por protestar o un banderín levantado misteriosamente.

Quizás por todo ello, veo normal, en cierta medida, la reacción de los comentaristas cuando el árbitro no pitaba falta cuando alguien osaba rozar a Messi o cuando dejaba de señalar un penalty después de un piscinazo de libro de Alves. Aunque hay que reconocer que el árbitro tenía sus narices. Enseñar cartulina amarilla a un jugador del Barcelona por tirarse no lo hace cualquiera. Y el árbitro de ayer, aunque no se lo crean, lo hizo. Así que ya se pueden imaginar cómo se pusieron los del micrófono. Zubizarreta, el encargado de acompañar al periodista de turno en la retransmisión, no paraba de despotricar contra el colegiado. Y así se pasaron todo el partido, aunque, claro está, a ambos se les pasó por alto hablar del de amarillo cuando éste señaló un fuera de juego inexistente de Milito cuando el argentino se plantaba solo ante Valdés o cuando Messi golpeó deliberadamente a Maicon, dejándole conmocionado y obligándole a retirarse en camilla, o cuando se pitó una falta inexistente de Eto’o cuando éste encaraba la portería del Barcelona. De esto, amigos, no dijeron nada. Sólo hablaron del árbitro cuando algún retoño de Guardiola se iba al suelo. Y daba igual que se tirase.

Había que encontrar algo de lo que hablar y buscar algún responsable a la derrota. Quizás lo hicieron para tapar el repaso táctico, técnico, físico y mental que el Inter le estaba dando al Barcelona. Quizás lo hicieron para disimular el ridículo de Guardiola ante Mourinho. Quizás lo hicieron para tapar sus contínuos comentarios afirmando que el Barcelona es el mejor equipo del mundo. Quizás lo hicieron para desviar la atención ante tanta superioridad. Viendo el partido de hoy, sólo puede haber un nombre en las portadas: el de Jose Mourinho. Lo que hizo en Stamford Bridge no fue un espejismo. Hoy, el técnico portugués ha dejado claro cuál  es el mejor equipo del mundo. Quien le tenga a él en el banquillo es el mejor.

Es una pena que en España, hoy, no se hable más que del árbitro. Es una pena que Xavi y Guardiola se hayan quejado del arbitraje después del partido. Ya sabemos cómo se las gastan éstos cuando los colegiados no se inventan penalties y faltas a su favor. Es una pena que no hablen de sus carencias y de su espantosa actuación en el partido de hoy. Es una pena y un escándalo. Jamás pensé que la babosidad que mostraban la mayoría de los periodistas españoles cuando hablaban del Barcelona llegara hasta tal extremo. Lo vivido o, mejor dicho, oído durante la transmisión del partido es una prueba más del evidente favoritismo, ya sea por temas sociales, políticos o económicos, del que goza el equipo catalán en nuestro país, a pesar de que éste es contínuamente pisoteado y machacado por los mismos a los que tanto alaban.

Aún queda el partido de vuelta. Viendo el lamentable espectáculo de hoy con el árbitro, ya podemos suponer lo que ocurrirá en el Camp Nou. ¡Sigan llorando!


Messilona

Messi y el árbitro eliminaron al Arsenal de la Champions

¿Qué sería del Barcelona sin Messi y sin los árbitros? Nada. El jugador argentino y el del silbato echaron al Arsenal de la Champions, un equipo que planteó el partido a las mil maravillas pero que, como al Real Madrid, le faltan jugadores de primer nivel. Es lógico que Florentino Pérez esté obsesionado con Wenger. El técnico francés demostró que, con permiso de Capello, es el mejor entrenador del fútbol actual. Al Camp Nou salió con 3 jugadores en punta y una defensa adelantada, presionando a los centrales del Barcelona y obstaculizando constantemente la salida del balón, es decir, a Xavi. A los ingleses les faltó velocidad a la hora de mover la pelota (cuando hablo de jugadores de primer nivel me refiero a esto). El Barcelona es el equipo que mejor presiona y la mayoría de sus rivales se empeñan en jugar siempre en la misma zona en vez de cambiar la orientación del juego rápidamente.

Pese a todo, Wenger tenía maniatado al conjunto que dirige el aprovechado de Guardiola. El técnico catalán no hace más que repetir el fútbol que inventó el injustamente olvidad Rijkaard hace más de un lustro. La forma de jugar que tiene el Barcelona se debe, en gran medida, al trabajo del técnico holandés, que dejó su seña de identidad para que Guardiola sólo tuviera que copiar su receta. Y con un estilo ya creado, y con Messi y los de negro como mano derecha, “Pep” se ha ganado el cariño de todos sin mover un dedo. El partido de hoy es una muestra más de ello. Wenger le había ganado la partida. Los ingleses se adelantaron por mediación de Bendtner y el que dicen mejor entrenador del mundo no sabía qué hacer. Era cuestión de tiempo que empezara a protestar y a chillar al colegiado, tal y como nos tiene acostumbrados cuando las cosas no le salen bien. Sin embargo, volvió a aparecer el de siempre. Leo Messi, un jugador sobresaliente, posiblemente, hoy sí, el mejor jugador del planeta (hablar del mejor de la Historia es un insulto al fútbol), resolvió la difícil papeleta que se le había planteado al equipo catalán. Y gracias a su enorme calidad, a la carencia de ella por parte de los rivales y al árbitro, se acabó todo.

Es verdad que pitar en el Camp Nou es complicado. El maravilloso público del Barcelona (¡ojalá en el Bernabéu animaran y presionaran así!) ahoga a cualquier colegiado con sus protestas cada vez que un jugador blaugrana cae al suelo. Es su papel y lo interpretan a la perfección. Y los árbitros, como personas que son, es lógico que se sientan algo presionados. Pero lo de hoy volvió a ser llamativo. Con 1-1 en el marcador, el linier decidió levantar la bandera cuando Bendtner se quedaba sólo ante Valdés para hacer el 1-2. El fuera de juego, inventado, sólo lo vieron los de negro, al igual que las innumerables faltas que pitaron a favor de los blaugranas. Un leve contacto de los ingleses se convertía en falta y, si al jugador del Barcelona le daba por revolcarse en el suelo como un cerdo, el árbitro no dudaba en sacar la amarilla. Y todo ello, claro está, ante el clamor unánime de la parroquia barcelonista.

No se puede decir más de un partido que volvió a aburrir. Seguramente le dirán que el Barcelona jugó extraordinariamente bien, que supo mantener el ritmo del partido y controlar los tiempos del mismo. La única realidad es que si el partido de hoy lo hace el Real Madrid estaríamos hablando de pegada y de un fútbol paupérrimo y que si es Pellegrini el que decide cambiar a un delantero por un centrocampista defensivo estaríamos echándole a patadas del banquillo. Pero, amigos, es el Barcelona y es Pep. Y hay que acostumbrarse a vivir con ello.

Mourinho, es tu turno.


El Manchester ya espera rival en el Bernabéu

El Manchester United, salvo sorpresa, llegará a la final del Bernabéu

Después del sorteo celebrado esta mañana, parece claro que el Manchester United disputará la final de la Champions en el Bernabéu. Al equipo de Fergusson le ha tocado el Bayern de Munich en cuartos de final, un equipo que quedó por detrás del Girondins de Burdeos en la fase de grupos y que se deshizo con excesivos problemas de la Fiorentina. Además, si el Manchester United logra eliminar a los alemanes, se enfrentaría en cuartos contra el ganador del Olympique de Lyon-Girondins de Burdeos, rivales totalmente asequibles para los Rooney y compañía.

Por otro lado, el Inter de Milán se enfrentará al CSKA de Moscú en cuartos, lo que prácticamente le asegura un puesto en las semifinales contra el ganador del Arsenal-Barcelona. No sería extraño, pués, que se volviera a repetir la final del año pasado. Manchester United y Barcelona son los dos grandes favoritos.

Así pués, nuestro pronóstico es el siguiente:

CUARTOS DE FINAL:

Olympique de Lyon – Girondins de Burdeos: pasa el Lyon

Bayern de Munich – Manchester United: pasa el Manchester

Arsenal – Barcelona: pasa el Barcelona

Inter de Milán – CSKA de Moscú: pasa el Inter

SEMIFINALES:

Olympique de Lyon – Manchester United: pasa el Manchester

Inter de Milán – Barcelona: pasa el Barcelona

FINAL:

Manchester United – Barcelona: gana el Manchester


Recital de Mourinho: el Chelsea, eliminado

Ancelotti nada pudo hacer ante Mourinho

Fútbol total en Stamford Bridge. El Inter de Milán eliminó al que, bajo mi punto de vista, era el mejor equipo del momento, el Chelsea de Ancelotti. De este modo, los ingleses vuelven a quedarse fuera de la Champions, la competición que peor les ha tratado en los últimos años. Aunque, en esta ocasión, no hubo ni penalties, ni prórroga, … ni robos. Al Chelsea sólo puede acompañarle una palabra en el día de hoy: impotencia. Eso fue lo que sintió el equipo inglés durante todo el encuentro. Quizás haya sido su peor partido en el último lustro. Los ‘blues’ nos tenían acostrumbrados a mantener siempre la serenidad, a saber controlar los tiempos del partido y a manejar al rival en todo momento con y sin balón. Era un equipo automatizado. Y, en los últimos años, nunca se había desquiciado, ni siquiera con la eliminatoria en contra (el Inter le ganó 2-1 en la ida). Siempre esperaba. Y siempre dominaba a su rival sin que éste lo supiera. Ese era el Chelsea, un equipo casi perfecto.

Sin embargo, el equipo londinense se ha encontrado hoy con un rival que ha realizado el encuentro más sobresaliente de los que he visto últimamente. El Inter de Mourinho se plantó con un 4-3-3, con Pandev, Eto’o y Milito arriba, que hicieron un trabajo impecable cuando el Chelsea tenía la pelota. Ese 4-3-3 se transformó prácticamente en un 4-6-0 y el Chelsea, sorprendido, no se recuperó en ningún momento de tan inesperado planteamiento. Drogba fue completamente anulado por la defensa italiana y tuvo que retrasar demasiado su posición. Mourinho fue capaz de destrozar tácticamente a un equipo gigante que, con el paso de los minutos, se fue empequeñeciendo cada vez más. Mis ojos no daban crédito a lo que veían. El Chelsea era un títere en manos del técnico luso. Si me hubieran dicho esto después de aquellos dos enfrentamientos del Inter ante el Barcelona no me lo hubiera creído. ¡Qué diferencia! Aquel Inter fue un espejismo al lado de éste.

El Chelsea se cansó de hacer faltas y de recibir tantas cartulinas. De hecho, fruto de esa impotencia de la que hablaba, Drogba fue expulsado con roja directa. Y pudo no ser el único. Los ingleses no supieron digerir tanta superioridad. Demostraron mal perder y eso define a la perfección lo que es un equipo impotente.

El único gol del partido, obra de Eto’o, fue una obra maestra. Una recuperación del equipo italiano en el centro del campo (convertido en un embudo por Mourinho) propició la salida del equipo. El balón le llegó a Sneijder (que al igual que Robben se están saliendo, ¡a buenas horas!) y con un pase magistral a lo Guti o Iniesta, dejó al camerunés solo ante el portero inglés. El control de Eto’o no fue peor que el pase y su definición a la hora de marcar se convirtió en un libro abierto para que Higuaín aprenda lo que es marcar un gol en una competición grande, en un estadio grande y ante un rival grande. ¡Qué grande Eto’o! ¡Qué grande Mourinho! ¡Qué grande es la Champions!


¡Fumata negra!

VfB STUTTGART 1 ..FC BARCELONA 1

Octavos de final de la Champions (ida)

El Barcelona va de escándalo en escándalo. El último capítulo, en Stuttgart.

Ya hay sucesor para Tom Henning Ovrebo, el árbitro noruego que birló 4 penalties al Chelsea en el encuentro que enfrentó al equipo inglés ante el Barcelona en la pasada edición de la Champions. Es holandés, se llama Bjorn y se apellida Kuipers. Éste fue el colegiado designado para impartir justicia en el enfrentamiento que hoy disputaban el Stuttgart y el que llaman “mejor equipo del mundo”. Desde luego, no se puede negar esa afirmación. Sería difícil que un equipo que juega con 12, un partido sí y otro también, no dejase en la cuneta a todos sus rivales.

Corría el minuto 29 de juego en el estadio Mercedes-Benz Arena de Stuttgart. En el césped, dos equipos. Uno hacía honor al nombre de su estadio. El otro, disfrazado de Ferrari, no había conseguido engañar a los siempre inteligentes alemanes. Ellos sabían muy bien que su rival era lo más parecido a un R5, un Renault viejo, pero adornado y pintado de rojo por Platiní, Villar y sus amigos los árbitros para intentar ocultar la verdad de un equipo, el F.C. Barcelona, cuyo motor, como el del R5, está más que desgastado. El Stuttgart estaba bailando al equipo catalán. El luminoso nos mostraba un 1-0 favorable a los alemanes, pero ese resultado no era más que un espejismo. Al Barcelona le podían haber caído ya 3 ó 4 goles. El Suttgart no era el Racing de Santander y el Barcelona, como el Madrid en Lyon, parecía no saber qué partido estaba disputando. Los germanos no reculaban a la hora de defender tal y como hacen el 99% de los equipos que se enfrentan al equipo de Guardiola. Presionaban. Y, a la hora de mover el balón, no se empeñaban en jugar lentamente, con pases cortos y estancados en una misma zona, sino que movían rápido el balón para librarse de la presión tan agobiante a la que nos tiene acostumbrados el Barcelona. Y, cuando no se podía, conseguían un pase largo con cambio de orientación que dejaba a la defensa blaugrana completamente al descubierto. El Stuttgart estaba ofreciendo un auténtico recital a sus aficionados. Y éstos, agradecidos, no dejaban de animar y aplaudir, aunque su equipo no jugara al “tiqui-taca”. Y es que los teutones no sólo saben de coches, de física, de medicina, de informática … también saben de fútbol. Fue entonces cuando comenzó el otro recital, el del heredero de Tom Henning. Piqué, como en el partido ante el Chelsea, volvió a tocar el balón con la mano de una manera escandalosa. El árbitro, a pesar de las airadas protestas de los jugadores del Stuttgart ante semejante escándalo, hizo callar a su silbato, deseoso de hablar. Pocos minutos después, Messi realizó el primero de los dos disparos a puerta que realizaría el Barcelona en todo el encuentro. Éste se fue al palo. El segundo, obra de Ibrahimovic y ya en la segunda mitad, acabó dentro. Pero, ya se sabe, si en vez del Barcelona hubiera sido el Madrid, se estaría hablando de “pegada”. Pero como se trata del equipo de Pep, que no sabía cómo reaccionar ante el baño que le estaban pegando los alemanes, se habla de “tiqui-taca” y de un juego excelso. ¡Qué suerte la suya! Esperemos que el Real Madrid no realice nunca un partido tan malo porque Pellegrini sería destituído inmediatamente. Pero es Pep, amigos. Y a éste, que nadie le tosa, a pesar de aburrir hasta a las ovejas con un juego tan mediocre y tan soporífero.

No contento con el primer penalty birlado, el árbitro holandés, cuando todavía el Stuttgart iba por delante en el marcador, decidió asaltar de nuevo al equipo germano. Un delantero del Stuttgart quiso marcar el segundo gol de cabeza. Y cuando se preparaba para ello, llegó Márquez (que tenía una amarilla) por detrás, empujándole descaradamente ante los propios ojos del colegiado. Yo, vistiendo de azulgrana, hubiera hecho lo mismo. Su reglamento es distinto al del resto, asi que el silbato del colegiado volvió a callar. Y el Barcelona, injustamente, se fue al descanso con la eliminatoria abierta.

Cuando comenzó la segunda parte, el Stuttgart bajó el ritmo demasiado y poco pudo acercarse al área del Barcelona. Menos mal. Si hubiera osado pisar el área blaugrana más veces estaríamos hablando de ese récord que todavía ostenta Tom Henning, el récord de los escándalos y de la vergüenza.

Estaría bien que Platiní ofreciera una rueda de prensa para advertirnos que este año se va a volver a repetir lo mismo del año pasado. Así nos ahorraríamos el tiempo que los amantes del fútbol y de la Champions perdemos viendo este tipo de tongos. El Barcelona va de escándalo en escándalo y sería de agradecer que alguien nos avisara de cuándo terminará esta degradación del fútbol.

¡Basta, basta, basta!


¿De verdad les parece gracioso?

Juzguen ustedes mismos. ¿Siguen pensando que el Barcelona es el mejor equipo del mundo? ¿De verdad les parece graciosa la actuación y la respuesta de Platiní? ¡Basta ya!


Las verdaderas claves de la Liga

El Real Madrid cayó en San Mamés (1-0) gracias a un tempranero gol del Athletic de Bilbao. De este modo, el equipo blanco se queda a 5 puntos del F.C. Barcelona, que goleó al Sevilla (4-0). Estos dos partidos disputados ayer fueron la viva imagen de la Liga española, una competición que parece tener un único dueño a la vista de las siguientes claves:

PEGADA: Los medios de comunicación se hartaron de decir que este Madrid sólo ganaba por la gran pegada que tenía. Cuando el equipo de Pellegrini comenzó la temporada arrollando a sus rivales, esta famosa palabra la tuvimos que escuchar hasta la saciedad. Al conjunto blanco parecieron afectarle tantos comentarios al respecto y, como meter un gol parecía pecado, el Madrid se fue acostumbrando a fallar más de lo debido ante el marco rival para que la palabrita se fuera diluyendo. Estamos en enero, y eso de errar tantas ocasiones se ha convertido ya en costumbre. Lo de ayer en Bilbao es un claro ejemplo. Al Bilbao le pudieon caer 15 goles anoche y si el resultado no fue favorable al Madrid fue porque, precisamente, la pegada, es la gran carencia del nuevo Real Madrid. Lo dije una y otra vez después de tantas goleadas que pudieron ser mucho mayores y lo vuelvo a decir ahora.

AMBIENTE: Cuando el Real Madrid visita cualquier estadio de Primera División, el fútbol parece convertirse en una batalla. Siempre que el conjunto blanco juega de visitante, no es raro ver el autobús del equipo apedreado, ni una lluvia de objetos sobre el campo cuando Pellegrini o algún jugador blanco pulula por las bandas, ni tanta protesta airada, ni tantos insultos, ni tanta gente levantada de su asiento con la cara desencajada escupiendo por su boca todo el mal que el ser humano guarda en su interior. Ayer, en San Mamés, lo pudimos volver a comprobar. Con el Barcelona esto no ocurre. De hecho, no resulta chocante ver al público rival aplaudiendo a un jugador blaugrana tras una sustitución. Con el Madrid, esto es impensable.

ACTITUD: La mentalidad de los equipos cuando se enfrentan al Real Madrid es prácticamente la opuesta a cuando se miden al Barcelona. La mejor muestra de ello también la pudimos ver ayer. El entrenador del Sevilla, Manolo Jiménez, parecía un disco rallado antes y después del partido: “El Barcelona es el mejor equipo del mundo”. Vamos, que el 4-0 le debió saber a gloria. El técnico sevillano dejó en el banquillo a Capel, Negredo, Duscher, Adriano y Renato, es decir, los suplentes del Sevilla ayer eran los habituales titulares del equipo andaluz. Claro, como el Barcelona “es el mejor equipo del mundo” … ¿para qué sacar a éstos? … Iban a perder igual. Ahora bien, vean la alineación del Sevilla cuando se enfrentó al Madrid en el Pizjuán. O véanla cuando lo vuelva a hacer en el Bernabéu. Y vean como juegan contra el Madrid, presionando, mordiendo,… y como lo hacen contra el Barcelona, esperando atrás como corderitos. El Real Madrid sólo ha tenido un rival de vacaciones en los últimos partidos. Por una vez, el equipo blanco disfrutó de la dulce sensación que experimenta el Barcelona partido tras partido. El Real Zaragoza, en el Bernabéu, tal como publiqué aquí, salió desde el inicio derrotado. El Madrid, por si no lo recuerdan, le metió 6. Ayer, Caparrós, el técnico bilbaíno, lo tenía claro desde el principio. El equipo vasco sólo se preocupó de pegar patadas y su objetivo no fue el balón, sino las piernas con media blanca. Tirarse, protestar y simular también estaba entre sus planes. Gurpegui fue expulsado … en el minuto 94, algo que nos lleva al siguiente punto.

ARBITRAJES: A nadie conviene sacar a la luz los arbitrajes descarados a favor del Barcelona, aunque sea cada vez más evidente. Nadie se quiere arriesgar a decir la verdad. Afirmar, repito, pese a la evidencia, que domingo tras domingo los árbitros se convierten en el jugador número 12 del Barcelona supondría definir como adulterada la Liga española y eso, a su vez, implicaría una pérdida considerable de interés por ella y una disminución significativa en el número de ventas de periódicos, de oyentes y televidentes del mundillo del fútbol. Y esto, lógicamente, implicaría llenarse menos la barriga. Ya pueden anular tres goles descarados al rival del Barcelona, no pitarle dos penalties de libro o no expulsar a ningún jugador blaugrana, que nadie se enterará. De lo que sí lo harán, como parece que lo ha hecho bien Manolo Jiménez, es que el Barcelona “es el mejor equipo del mundo”. A pesar de todo, sé que esto es batalla perdida. Las barrigas siempre han de estar llenas.

ANÁLISIS: Esto es algo que también diferencia claramente al Real Madrid y al Barcelona. Hablo de los análisis de los partidos por parte de los medios de comunicación. Dijeron que el Barcelona realizó un partido sublime el pasado miércoles en Copa pese a caer eliminado. Todo ello, porque lanzó mucho a puerta y sólo durante 40 minutos. Ayer, el Madrid, que tiró más si cabe, y durante todo el partido, no fue, ni mucho menos, un equipo tan maravilloso para la mayoría de los “analistas” futboleros. También se ha dicho que el Barcelona “es el mejor equipo del mundo” después de meter cuatro goles ayer, todos en la segunda parte. Aún recuerdo cuando el Madrid marcó otros tantos, también en la segunda mitad, al Jérez. Les aseguro que ese detalle de colar tantos goles al rival en tan poco tiempo no pasó tan desapercibido: “20 minutos salvan al Madrid”, se decía. “El Barcelona es el mejor equipo del mundo”, se dice hoy después de haber visto lo mismo. A Guardiola nadie le tose. A Pellegrini, en cambio, ya se sabe.

CALENDARIO: Tampoco ha favorecido mucho el calendario al equipo blanco hasta ahora. Dicen que se hace por sorteo. Yo, como ya he dicho en otra ocasión, dudo mucho de esos “sorteos”. Parece que, este año, se quería dejar finiquitada la Liga cuanto antes. El Real Madrid ya ha visitado el Camp Nou, el Sánchez Pizjuán, el Calderón, Mestalla, el Reyno de Navarra, el Madrigal y San Mamés. Dentro de dos jornadas lo hará en Riazor, con lo que habrá visitado ya los estadios más complicados del territorio nacional. Al Barcelona, en cambio, le queda por visitar el Sánchez Pizjuán, el Madrigal, el Calderón y el Bernabéu en cuatro partidos que serán clave para el devenir de la Liga. La pena para Villar y todos sus amigos de la Federación es que se notaría demasiado si mandasen otra vez al Madrid jugar en dichos campos. Si por ellos fuera … De este modo, esos 5 puntos que parecen un abismo, viendo lo que ha pasado uno y otro y lo que les queda a uno y a otro, no parecen tantos, a pesar de lo que nos digan.


¡Así da gusto!

Higuaín volvió a marcar otros dos goles al Zaragoza. El argentino está en racha.

El Real Madrid goleó ayer (6-0) a un Zaragoza que llegó al Bernabéu con la mente puesta en encajar el menor número de goles posible. Lo que suele ocurrir cuando un equipo salta con esa mentalidad es conocido por todos y el equipo maño, por si no lo sabíamos ya, nos lo explicó en 90 minutos. Quizás haya sido el primer equipo que le juega así al Madrid y el equipo blanco no desaprovechó el regalo. El Zaragoza fue ayer el vivo reflejo de la mayoría de los equipos que se han enfrentado al Barcelona durante este año en España. Ahora comprendo lo del triplete azulgrana. Jugar 30 ó 40 partidos al año con esas facilidades es increíblemente fácil. Por eso, hay que agradecerle al Zaragoza que, justo en el último partido el año, nos hayan brindado la oportunidad de saber lo que se siente al jugar con tanta comodidad. Les aseguro que es formidable.

Platiní puede estar contento. El Barcelona también ganó el Mundial de Clubes

Cuando hablaba del triplete azulgrana, me refería a los tres títulos nacionales (Liga, Copa del Rey y Supercopa de España) que ha conseguido el Barcelona en 2009. El otro triplete, el internacional (Copa de Europa, Supercopa de Europa e Intecontinental) y que, unido al anterior, forman el sexplete, sextuplete, sextete o como quieran llamarlo, sería justo separarlo del anterior. Y es que la Copa de Europa y, por consiguiente, la Supercopa de Europa y la Intercontinental son consecuencia directa de una escandolosa actuación de un árbitro noruego (actualmente desaparecido en combate) que parece haberse olvidado. Ese bochornoso arbitraje en aquel partido de Champions ante el Chelsea, ya que se habla ahora tanto del mejor equipo “de la historia”, del mejor “del mundo” y del universo histórico espacial, sería justo decir también que fue el robo más descarado de la “historia del fútbol”, del “mundo” mundial y del espacio interestelar. Lo digo porque, aunque sea el único, está bien recordar semejante atrocidad de vez en cuando y porque la justicia clama por no ocultar la verdad del “sextete” azulgrana, al que, más allá de las otras verdades en relación a la sumisión de los rivales del Barcelona y de aquella vergonzosa final de Copa ante el Athletic de Bilbao, habría que partir en dos.

Aún así, mi enhorabuena al equipo catalán. Tapar como han tapado todo, no lo hace cualquiera. Y conseguir ser tan alabado, hagan lo que hagan, por tantos medios de comunicación de una sociedad a la que pisotean una y otra vez, tampoco lo hace cualquiera. Hay que valer para ello. Lo dicho: Felicidades, Joan. Felicidades, Pep. Felicidades, Carles. Sois unos maestros. Cada uno en su puesto, claro.

El técnico inglés Mark Hughes ya conocía su destitución antes del partido

Aunque aquí en España no parece existir el fútbol más allá de Barcelona, hay que resaltar que en Inglaterra, una vez más, se volvió a disputar una jornada espectacular, con un grandísimo ambiente y una emoción sin límites. El Fulham bailó al Manchester United (3-0) en una muestra más de que en Inglaterra nadie sale derrotado al terreno de juego. El equipo de Fergusson fue un absoluto desastre, aunque, en honor a la verdad, hay que decir que el United cuenta con hasta seis bajas importantísimas en defensa. El Liverpool también cayó (2-0) ante el Portsmouth, el último clasificado de la Premier. Parece que éste no será el año del equipo de Benítez. Arsenal, Aston Villa y Manchester City no fallaron. Mark Hughes, a pesar de la victoria, fue destituído como técnico del City. Los dirigentes árabes del equipo parecen tener la misma paciencia que aquí en España. Mancini, ex del Inter, será su sustituto. Hoy, a las 17 (hora local) en Teledeporte, el Chelsea puede quedarse a 6 puntos del Manchester United. O mucho me equivoco, o Drogba, Terry, Lampard y compañía acabarán llevándose el título. El Chelsea, aunque sean otros quienes levanten el trofeo que así lo acredita gracias al capricho de unos pocos, es el mejor equipo del mundo en la actualidad. 2010 puede ser su año.


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